ARQUETIPOS E INCONSCIENTE COLECTIVO

Carl G. Jung planteaba que la psique está integrada en tres esferas: la consciencia, el inconsciente individual y el inconsciente colectivo.

La consciencia es el conocimiento de lo que se está haciendo, mientras que el inconsciente hace referencia a los procesos mentales no percibidos por el individuo.

A raíz de un sueño que tuvo, Jung describió un nivel más profundo del inconsciente, a lo que llamó inconsciente colectivo. Hizo referencia a ello como un contenido heredado, inscrito en el cerebro humano, que no depende de la experiencia personal de los individuos para poder desarrollarse.

El inconsciente colectivo parte del inconsciente individual. Se manifiesta en arquetipos, haciendo éstos referencia a aquellas imágenes primordiales que son similares para todas las personas.

Por lo tanto, los arquetipos y el inconsciente colectivo están estrechamente relacionados.

ARQUETIPOS DEFINICION

Un arquetipo es el primer modelo de alguna cosa. De él se derivan otros para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada sociedad, de cada conjunto, incluso de cada sistema.

TEORÍA DE LOS ARQUETIPOS

Jung estableció cinco tipos de arquetipos distintos, los cuales consideraba que tenían un desarrollo mayor que los demás. Estos arquetipos pueden dividirse en dos categorías generales: los arquetipos principales y el resto de arquetipos.

Los arquetipos principales hacen referencia a ciertas representaciones del inconsciente que parecen tener un papel muy importante en el desarrollo de la psique humana.

De esta forma, los arquetipos principales cobran mayor importancia y generan una mayor influencia que el resto en cuanto a la determinación del desarrollo de los rasgos del comportamiento de los individuos.

En ese sentido, el psicólogo determinó que los cinco arquetipos principales del inconsciente colectivo de las personas son los siguientes:

El ánima

Ánima significa en latín alma, y según la teoría del inconsciente colectivo de Jung, define las imágenes arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre.

El ánima resulta un arquetipo que realiza un vínculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo así una vía hacia el sí mismo.

El eterno femenino ha sido representado a lo largo de la historia a través de la divinidad femenina. De este modo, el ánima es el arquetipo referido a la figura femenina, la cual está presente en el inconsciente de los hombres.

Se trata de una imagen arquetípica que se está vinculada al principio de eros, y simboliza la naturaleza de las relaciones de los hombres, especialmente con las mujeres.

El ánima se asocia con una elevada emocionalidad y con la fuerza de la propia vida.

Según Carl Jung, es habitual que los problemas relacionales de los hombres resulten ser un producto de la identificación inconsciente con el ánima, o de la influencia del ánima en la pareja. Este hecho genera un sentimiento de desilusión de la persona real.

Cabe destacar que las figuras ánima no son representaciones de mujeres concretas, sino que se tratan de fantasías disfrazadas de necesidades y experiencias de naturaleza emocional.

Las figuras más representativas de este arquetipo serían las figuras maternas, las diosas, las doncellas, las hechiceras, las mujeres famosas y las criaturas femeninas.

El animus

La palabra animus proviene del latín y significa espíritu.

Según la teoría del inconsciente colectivo, hace referencia a las imágenes arquetípicas de lo eterno masculino que hay en el inconsciente de una mujer. Por tanto, es el arquetípico relativo al ánima en la mujer.

Al igual que en su paralelismo femenino, al animus forma un vínculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo así una vía hacia el sí mismo.

Este arquetipo se encuentra estrechamente relacionado con el principio logos, y hace referencia a la naturaleza de la conexión con el mundo de las ideas y del espíritu.

Al igual que sucede con el ánima, las figuras animus no son representaciones de hombres concretos, sino que se trata de fantasías revestidas de necesidades y experiencias de naturaleza emocional.

Las figuras más características serían las figuras paternas, los hombres famosos, las figuras religiosas, las figuras idealizadas y los jóvenes.

Según la teoría del inconsciente colectivo de Jung, la identificación inconsciente con el animus o de su influencia en la pareja, suele producir un sentimiento de desilusión con respecto a la persona real, llegando incluso a provocar dificultades vitales o conyugales.

La sombra

Otro de los arquetipos principales del inconsciente colectivo es la sombra, la cual puede tener dos significados distintos.

Por un lado, la sombra es un arquetipo que representa a la totalidad de lo inconsciente. Pero, por otro lado, la sombra también puede hacer referencia al inconsciente de la personalidad de las personas, que está caracterizada por ciertos rasgos y actitudes que el yo consciente no reconoce como propios.

La sombra es un arquetipo muy importante para comprender la teoría del inconsciente colectivo, ya que expone que todas las disposiciones psíquicas personales y colectivas no son asumidas por la consciencia debido a que no siempre son compatibles con la personalidad.

Así pues, la personalidad consciente rechaza un gran número de elementos psíquicos que no desaparecen, sino que se desarrollan un agente antagonista del yo en el inconsciente.

Se expresa a través de todos esos rasgos de la personalidad y del comportamiento que uno mismo no acepta como propios, y que, como consecuencia, oculta a los demás.

La persona

La persona resulta un arquetipo antagónico a las sombras, es decir, hace referencia a la vertiente inconsciente de uno mismo o que se quiere compartir con los demás.

Las redes sociales han maximizado la exposición pública y la manera de hacer llegar al resto de las personas como somos o qué es lo que queremos mostrar de nosotros mismos.

Este arquetipo engloba todos los elementos del inconsciente que uno mismo adopta como parte de la imagen que proyecta públicamente.

Los aspectos referentes a este arquetipo están en consonancia con la parte consciente del individuo, por lo que el individuo lo utiliza como parte definitoria de sí mismo.

El inconsciente individual suele verse representado por los mandalas.

El sí mismo

Se define como el arquetipo central del inconsciente colectivo, y hace referencia al último paso necesario en el proceso de individualización de la persona.

De esta forma, se entiende que el sí mismo es la imagen arquetípica de la totalidad, experimentada como un poder transpersonal que ofrece la vida.

Arquetipos e inconsciente colectivo

LOS ARQUETIPOS DE JUNG

Aunque ya hemos visto los cinco arquetipos más desarrollados según Carl Jung, existen muchos otros que pueden ser de utilidad para conocer mejor nuestro inconsciente.

Podemos encontrar algunos más como:

El sabio

Este tipo de arquetipo hace referencia a la parte de la psique humana que puede experimentarse en situaciones de meditación. De esta forma, nuestro yo interior es capaz de encontrar ciertos pensamientos y sentimientos, pero no consigue identificarse con ninguno de ellos.

El sabio suele estar representado por la figura de un hombre anciano, que utiliza su conocimiento acerca del mundo y las personas para dar a conocer ciertas historias y ofrecer así orientación.

El héroe

Este arquetipo representa una figura de poder, encargada de controlar que la esfera social no se vea perjudicada por agentes externos.

A pesar de su función, se trata de una figura ignorante, ya que no es capaz de reflexionar sobre aquello contra lo que lucha.

El trickster

Se trata de un ser especializado en realizar ciertos trucos para conseguir desobedecer las normas de comportamiento establecidas.

Dicho ser puede estar representado por dioses, espíritus o bestias, e incluso por hombres y mujeres, y suele aparecer poniendo trampas en el camino del arquetipo del héroe.

El amante

Este arquetipo hace referencia a una persona sensible, que ama y propaga su amor allá por donde va. Además, este amor no sólo se trata de romanticismo, sino que ofrece amor en todas sus variantes.

Representa a personas fieles y apasionadas, que aprecian la belleza en cualquiera de sus dimensiones. Su mayor miedo es estar solo y no ser amado.

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