Blog Psicología Transpersonal. ¿QUÉ ES UNA GRABACIÓN EMOCIONAL? (parte 1)

Psicología Transpersonal. ¿QUÉ ES UNA GRABACIÓN EMOCIONAL? (parte 1)

Aunque aceptes que tu función de vida viene determinada desde un lugar mayor que no somos capaces de comprender totalmente por el momento, la verdad es que tu vida “menor” (tu día a día y tu vida emocional), está gobernada por Grabaciones.

 

¡Hazte a la idea de que una buena parte de tu forma de ser viene de ahí! Si no te das cuenta de que existen grabaciones, si no actúas para transformarlas, además de aprender a observarlas desde este contexto mayor, te quedarás pillado por reacciones automáticas que brotan incontrolables desde tu interior cuando menos te lo esperas.

 

Es como si nuestra vida emocional tuviera vida propia, independiente de nuestra voluntad. ¡Nuestras reacciones parecen ir por libre! La mayor parte del tiempo reaccionamos de la misma manera, y no siempre de la forma que realmente nos gusta. Sufrimos cuando no logramos actuar como queremos y deseamos.

 

¿Te acuerdas todas las veces que no quisiste sentir celos, pero no lo pudiste remediar?

¿Cuando reaccionaste con rabia, incapaz de pensar y actuar con claridad?

¿Cuando un gesto o una mirada, te hicieron sentir terriblemente solo/a, abandonado/a?

 

Aun comprendiendo que no era para tanto, no has conseguido dejar de sentirte rechazado/a, en lo más profundo de tu ser. O cuando por enésima vez te invadió aquella sensación de injusticia… ¡Te sentiste victima de la gente, de las situaciones, de la vida! Quedaste triste, desanimado/a, sin esperanza y al tiempo con mucha indignación… O cuando un tono de voz agresivo y despreciativo te dejó como si tuvieras 5 años de edad, sin saber reaccionar…  Y aquella vez en la que no te creíste capaz de llevar a cabo una tarea y te escaqueaste… Cuando no pudiste enfrentar una persona, ni expresar lo que de verdad sentías y pensabas… Son tantos los ejemplos, ¿verdad?

 

El primer paso para salir de esta cárcel emocional en la que te acorralan tus propias actitudes, es tomar conciencia de que existen grabaciones y que ellas son las responsables precisamente de estas reacciones que no quieres.

 

Ya fue dicho muchas veces que nuestra mente actúa como un ordenador. Es un ordenador potentísimo y hay que aprender sus reglas y su manejo, para poder usarlo y aprovechar todas sus posibilidades. De su buen funcionamiento depende toda tu vida; lo que te pasa y también como tomas todo aquello que te ocurre.

 

Felizmente puedes añadir información, borrar lo que ya no te vale y puedes cambiar y añadir los programas que quieras, pero también, como en un ordenador, si no cambias la información que tiene, esta sigue actuando igual, aunque pase el tiempo, durante años y años. Tampoco cambia su funcionamiento aunque que lo lleves al otro lado del mundo. No hay forma de huir de tu propia mente. ¡Lo único que va cambiar su forma de actuar es cambiar sus datos!

 

Una grabación es una impresión fuerte que se grabó en tu “ordenador mental” como si de una orden de funcionamiento se tratase. Tu mente recoge la información a través de los sentidos y graba la totalidad de las impresiones que recibe en aquel determinado momento, que fue tan importante para tu vida emocional o para tu supervivencia. Entonces, almacena la información como un todo. Guarda todos los detalles: lo visto, lo oído, lo tocado, el olor ambiente, el sabor de boca que sentiste, las emociones que brotaron.

 

Todo esto es guardado como si de un archivo completo se tratase. Luego, cuando en el mundo exterior surge una situación que tenga alguno de estos mismos ingredientes sensoriales, toda la información reaparece.

 

Es como si buscaras en “Google” un detalle de un documento, y aparece el documento completo. El sistema lo recrea con pelos y señales.

 

Por lo tanto, cuando los sentidos detectan algo similar en el ambiente que te rodea, se “reactiva” la memoria, haciendo saltar la grabación completa; reaparecen las mismas sensaciones que tuviste en el momento original. Al revivir las emociones de antaño, vuelves a sentirte como si tuvieras 3 años, ó 5, ó 8, ó 12… la edad a la que corresponde el recuerdo sensorial.

 

Igual que el elefante que pasó toda su vida preso por una cuerda y no se da cuenta que ha crecido y que puede romperla fácilmente, tú tampoco recuerdas todos los recursos que ya tienes, cuando se activa una grabación.

 

Las emociones te embargan de tal manera, que te olvidas de la realidad actual y te sientes pequeño/a, frágil, débil y sin recursos, impotente ante una situación que, de estar “normal”, resolverías con facilidad. Como el elefante, te olvidas de que has crecido y que ya tienes recursos más que sobrados. Inmerso en este estado, no respondes como un adulto porque te has perdido en una película grabada dentro de ti. ¡Y en aquel momento te lo crees!

 

Cuando todo ha pasado, te sientes frustrado/a, triste y te resientes contigo mismo/a por haber caído en lo de siempre, por haber tenido miedo, por haber actuado como cuando eras pequeño/a.

 

¿Te suena familiar?

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