CÓMO CONECTAR CON TU NIÑO INTERIOR

La relación más importante en todo el universo es la relación que existe entre ti mismo y tu niño interior, es decir, la relación entre el consciente y el inconsciente.

El niño interior es una metáfora psicológica que representa habitualmente nuestra autoestima y nuestra vulnerabilidad.

Concretamente, hace referencia a esa parte de nosotros mismos que actúa siempre bajo las verdaderas creencias de tu corazón, y que te conduce siempre hacia la paz y la tranquilidad.

Puede parecer que hoy en día eres totalmente distinto a ese niño o niña sensible y travieso que fuiste en el pasado. Pero esto no es así.

Hay uno de estos niños viviendo en el interior de cada uno de nosotros. Se trata de un niño sano, lleno de alegría, de espontaneidad, lleno de energía y vitalidad, capaz de sorprenderte con la vida…

Sin embargo, con el paso del tiempo hemos ido perdiendo a ese niño, por lo que es importante recuperarlo de nuevo e introducirlo en nuestra vida de adulto.

Tu niño interior tiene grabado todas las emociones fuertes que sentiste en tu infancia, las frases que quedaron grabadas en tu memoria, las experiencias que te agobiaron en algún momento, las necesidades que no pudiste satisfacer, el amor que recibiste… y todo esto se reproduce en ti ahora.

Aunque actualmente te encuentres en otro escenario y estés rodeado de personas distintas, tus sentimientos siguen estando ahí y se repiten constantemente.

Además, tu niño interior no sólo es una forma de conectar contigo mismo, sino que también supone una muy buena alternativa para que seas capaz de reparar tu pasado.

Al darle al niño todo aquello que necesita, verás cómo tu estado de ánimo cambia por completo.

¿Cuándo nos desconectamos de nuestro niño interior?

Es a partir de los 5 años cuando empezamos a desconectarnos y a encerrarnos en nosotros mismos.

Tomamos esta decisión porque pensamos que algo va mal en nuestro interior y ya no queremos tener ningún tipo de relación con esa niña o niño que hemos sido en algún momento.

Por ello, cuando nos convertimos en adultos, la mayoría de nosotros ignoramos a nuestro niño interior o lo criticamos y juzgamos de la misma manera que nos lo hicieron a nosotros en nuestra infancia.

El prestigioso autor John Bradshaw defendía que, cuando llegamos a adultos, nos encontramos en nuestro interior con más de 25.000 horas de cintas grabadas con la voz de nuestros padres.

De esta forma, lo que hacemos en nuestra vida es imitar esas viejas cintas aunque, en realidad, esas cintas no reflejen nuestro verdadero ser.

Aprende a conectar con tu niño interior

Para que puedas aprender a conectar con tu niño interior es importante que tomes decisiones que estén basadas en el corazón, es decir, que tengas en cuenta lo que sientes en cada momento.

Se trata de olvidar todas aquellas experiencias pasadas que tenemos en la memoria y hacerte las siguientes preguntas a ti mismo:

¿qué cosas haría si no tuviera miedo? o ¿qué cosas son las que realmente regalan paz a mi vida?

Todas estas preguntas nos llevan a un mismo punto en común, como es la autovaloración y el amor propio de saber que eres totalmente amado y que no necesitas la aprobación por parte de nada ni nadie.

Cómo sanar al niño interior herido

Uno de los problemas más importantes que debemos comenzar a resolver tan pronto como sea posible es la sanación de tu niño interior, el cual está olvidado.

No importa la edad que tengas, siempre habrá en tu interior un niño que necesita amor y aceptación.

Recuerda que cada época que has vivido está dentro de ti, en tu consciencia y en tu memoria, y todo ello repercutirá de una u otra manera en ti.

Si eres una mujer, no importa lo independiente seas, ya que dentro de ti hay una niña muy vulnerable que necesita ayuda.

Si eres un hombre, no importa lo maduro que seas, ya que todavía tienes un niño dentro que anhela la calidez y el amor.

Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que teníamos algún tipo de problema en nuestro interior y con nosotros mismos.

Los niños a menudo creen que, si pudieran hacer las cosas bien, tanto sus padres como el resto de personas los amarían en lugar de castigarlos.

Por lo tanto, cuando un niño o una niña quiere algo y no lo consigue, puede llegar a pensar que no vale lo suficiente e incluso puede sentirse fracasado.

Esto tiene una gran influencia cuando nos hacemos mayores, ya que nos hará rechazar ciertas partes de nosotros mismos.

Las señales más habituales que reflejan que tu niño interior está herido son:

la baja autoestima, los desequilibrios emocionales, los miedos o la falta de confianza en uno mismo, entre muchas otras.

Para sanar a ese niño interior que tenemos dentro, primero debemos comprender cómo asimilamos la forma en que nos trataron nuestros padres cuando éramos más pequeños y, lo que es más importante, cómo nosotros mismos lidiamos con esa influencia e imitamos el comportamiento de nuestros progenitores.

Una vez que nos convertimos en adultos, recuperamos las relaciones de profunda intimidad y vulnerabilidad, como pueden ser las relaciones de pareja o la relación con nuestros propios hijos.

Es sorprendente ver cómo en este tipo de relaciones solemos tener conductas similares a las que tuvieron con nosotros en el pasado.

Esto puede provocar la aparición y la reapertura de ciertas heridas y traumas, ya que nuestros propios hijos pueden hacernos de espejo de nuestro propio niño interior.

Por todo ello, en este punto de nuestras vidas, es necesario que comencemos a ser íntegros y empecemos a aceptar todo aquello que forma parte de nosotros.

Para ello, debes conseguir crear una amistad entre el adulto y el niño, de forma que el primero sea capaz de proteger, acompañar y amar a ese niño que llevamos dentro y, así, evitar que condicione en exceso tus vínculos más íntimos.

6 formas de comunicarte con tu niño interior

La comunicación con el niño interior es la comunicación diaria contigo mismo y con tu inconsciente, lo que hace que conectes también con la intuición que te ha estado hablando todo este tiempo a través de las emociones.

A continuación, os dejamos algunos consejos sobre cómo puedes entablar relación con tu niño interior.

  1. Una de las alternativas más utilizadas es mirar una fotografía tuya de cuando eras pequeño. A continuación, comunícate con ese niño o niña que eras e intenta ayudarlo. Por ejemplo, si en la foto apareces asustado, intenta tranquilizarlo.
  1. También resulta útil hablar con el niño interior frente a un espejo. Para ello puedes referirte a él utilizando algunos motes que utilizabas cuando eras pequeño o cualquier otra cosa que pueda evocarte a esa época.
  1. La tercera técnica que recomendamos es escribir, a modo de entrevista, una conversación entre el adulto y el niño. Con una mano (preferiblemente, la mano dominante), escribe las preguntas, y con la otra, contesta como lo haría ese niño que fuiste en el pasado.
  1. Otra opción es dibujar. Utiliza la mano no dominante para ello, y deja que fluya tu imaginación. Toda la información que recojas de esta actividad será de gran valor para conocerte mejor a ti mismo y a tu niño interior.
  1. También puedes intentar realizar actividades que te gustaban cuando eras pequeño. Juega, ríe, salta… y comunícate con tu niño interior mientras actúas desde la total espontaneidad.
  1. Por último, utiliza la meditación para conectar contigo mismo y para hacer que tu niño interior se sienta a salvo.

Ejercicio para conectar con tu niño interior

Para terminar, en este post te mostramos un sencillo ejercicio que te ayudará a conectar con tu niño interior.

En primer lugar, imagina cómo fue tu infancia y trata de visualizar cómo eras físicamente. Si lo necesitas, puedes ayudarte de fotografías, vídeos o cualquier otro recuerdo que tengas a tu disposición.

A continuación, imagínate a ti mismo de pequeño en tu habitación. ¿Qué solías hacer cuando estabas solo en tu cuarto? ¿Qué muebles había en él? Cuantos más detalles consigas recordar, más efectivo será el ejercicio.

Ahora imagínate a ti mismo, de adulto, entrando a la habitación que tenías cuando eras pequeño. Al abrir la puerta, encontrarás a tu niño interior.

El adulto puede mantener una conversación con el niño, intentar calmarlo, acariciarlo… Haz todo aquello que tu imaginación plantee y, ante todo, deja que la espontaneidad sea la protagonista.

Tras realizar este pequeño ejercicio, te darás cuenta que muchos de tus miedos o inseguridades actuales pueden provenir de tu niño interior. Por ello, debes tratar de cuidarlo, quererlo y aceptarlo, de tal forma que tu autoestima quede más reforzada.

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