El Inconsciente

¿Qué es el inconsciente?

El inconsciente se trata de uno de los aspectos más difíciles de definir, ya que cada persona tiene una percepción distinta sobre ello.

En gran parte, el inconsciente está formado por la memoria y las experiencias tanto personales como de la humanidad. Éste se encuentra en todo nuestro cuerpo, más concretamente en las células.

La doctora Candace Pert, descubrió lo que conocemos como las moléculas señales, que son las que llevan la información de una célula a otra y también entre órganos.

Esta doctora, aparte de probar cómo funciona esa información que no conocemos y que está ocurriendo, también mostró una cosa muy interesante.

Durante toda la vida se pensó que un neurotransmisor, cuando hace una sinapsis, es como si fuera una llave que entra en una cerradura.

Candace, descubrió que la cerradura era móvil, es decir, no tenía la misma forma todo el tiempo, sino que iba cambiando.

Este descubrimiento probó que tenemos una percepción que va mucho más allá de nuestros sentidos. Con lo cual, hay una enorme capacidad de percepción en el inconsciente.

Las células y el origen

De toda la información que recibimos a través de las moléculas, hay información de nuestro origen.

Esto es así porque hay una búsqueda de vuelta al origen que está innata dentro de nosotros.

Nuestras células tienen la información correspondiente a las primeras células, las cuales pasaron por diferentes estadios.

La primera célula que está viva lo que tiene que hacer es comer. Lo mismo con los bebés cuando nacen, que ya nacen mamando sin necesidad de que exista una enseñanza previa.

Una vez que la célula descubrió que puede comer, comenzó a descubrir que también había peligros al comer, por ejemplo, que el agua esté contaminada, que haya un depredador…

Todo esto da lugar al miedo.

Este miedo lo llevamos todavía dentro de nosotros, lo que hace que estemos constantemente protegiéndonos, aunque no sepamos bien de qué.

Después de que la célula se supo proteger, descubrió que si se une a otra, es mucho más fuerte.

Cada uno de estos momentos es un momento que nosotros vivimos en nuestra vida, ya que está celularmente registrado en nosotros mismos.

Por último, si salimos airosamente de todos estos niveles, nos encontramos con lo que es de verdad, y es que tenemos una búsqueda de lo trascendente, que se trata de una búsqueda de unión.

Esa búsqueda la traducimos en nuestra vida física en aquello que más se parece a la unión, que es la pareja o la familia.

Por ello, cuando se destroza una pareja o se rompen lazos con la familia, se pasa por una situación de dolor, ya que se trata de su sustituto de unión en este mundo terrenal.

Conectar el consciente con el inconsciente

Dentro de la programación que existe dentro de todos nosotros, el hecho de conectar el consciente con el inconsciente es uno de los aspectos más importantes.

A pesar de que el consciente es menos poderoso, tiene una cosa que el inconsciente no tiene, y es que es analítico mientras que el inconsciente es reactivo.

Por tanto, la armonización de tu consciente con tu inconsciente es la clave principal para conseguir llegar a ser la mejor versión de ti mismo, con todo tu potencial aprovechado.

Sin embargo, a pesar de los impulsos que podemos llegar a sentir (en muchos casos, incluso destructivo), en el inconsciente está grabado todo lo que nos ha pasado a lo largo de nuestra vida, y eso ha dado referencias para esa parte reactiva que tenemos dentro.

Por lo tanto, para que el inconsciente sea un amigo, hay que limpiarlo y recolocar las cosas en su lugar.

Esto consiste en dar una significación nueva a las cosas, aunque todo depende de la forma en que tú mismo las vivas.

Por ejemplo, hay cosas que has vivido cuando eras más pequeño y que se han grabado como un gran trauma.

Esto hace que en muchas ocasiones te bloquees a la hora de hacer algo, ya que el inconsciente lo que intenta es protegerte teniendo en cuenta las referencias que tiene grabadas.

De esta forma, cuando tú cambias la visión y comienzas a ver las cosas desde otro ángulo, vas a conseguir ver cosas completamente distintas a las que veías antes.

Según esto, debemos comprender las leyes que rigen al inconsciente, y cuando consigues esto, pasa a ser un amigo.

El miedo y las decisiones

A la hora de tomar una decisión, podemos encontrarnos con dos grandes obstáculos en nuestro camino.

Por un lado, tenemos miedo a lo nuevo. Esto es así porque lo desconocido utiliza tus recursos internos y tu potencial, lo que supone un desafío. Por otro lado, también tenemos adicción a lo viejo.

Nosotros llevamos nuestras experiencias del pasado grabadas en el inconsciente, ya sean éstas buenas o malas.

Si en este pasado tenemos carencias, vamos a proyectas esas carencias en el futuro a través de las expectativas que nos formamos a nosotros mismos, como una forma de compensar aquello que nos faltó.

Por ello, resulta difícil vivir en el presente, ya que en el presente no debe importar el pasado y tampoco deben crearse expectativas de futuro.

El presente es el único momento en el que se puede conectar con la vida y vivir plenamente feliz.

 

Origen de la psicología transpersonal

El psicoanálisis trajo a la atención del público la importancia del inconsciente y de cómo éste afecta al cuerpo, por lo que cuerpo y mente deben trabajarse de manera simultánea.

También acercó la importancia de la biografía de una persona, es decir, los acontecimientos que se marcaron en la vida de una persona.

 

Esto es importante porque actualmente somos fruto de todo aquello que hemos vivido anteriormente.

El psicoanalista Sigmund Freud manifestaba que el ser humano está enfermo, de forma que debe aprender a vivir y convivir con su enfermedad.

Más tarde llegó el conductismo, que dio especial importancia al estudio de la conducta para conocer la psicología. Esta corriente sigue utilizándose aún hoy en día para tratar enfermedades.

Después apareció la psicología humanista, la cual conllevó grandes mejoras, ya que se empezó a tener en cuenta el ambiente además de la persona.

Además, lo que se hace en esta corriente es acompañar al paciente a través de sus dificultades.

El cambio de Filosofía

En este momento, la filosofía cambió radicalmente, y se comenzó a pensar que el ser humano no está enfermo por naturaleza, sino que la enfermedad llega cuando el ser humano no utiliza su potencial.

Esto se debe a que el potencial es una fuerza migratoria que se encuentra en tu interior, por lo que, si no le das una salida, irá contra ti.

Por último, se dio paso a la psicología transpersonal, la cual se basa en todo lo mencionado anteriormente, pero añadiendo algunos aspectos más.

En nuestra vida todo es transpersonal y personal al mismo tiempo, ya que nuestro inconsciente personal y nuestro inconsciente colectivo están presentes en todo momento.

Nuestros intercambios de información internos externos también están ahí todo el tiempo.

 

¿Qué es la psicología transpersonal?

La psicología transpersonal investiga la naturaleza esencial del ser humano y reconoce el potencial que existe en los estados de conciencia que transcienden de los límites normales de la personalidad.

Además, no descarga al ego, que se considera imprescindible para la adaptación al exterior. También tiene como objetivo colocarle en su lugar natural, fortaleciéndole y haciéndole flexible para poder ir más allá de sí mismo.

Los niveles expandidos de conciencia y las experiencias cósmicas ya fueron vivenciados y descritos con absoluta precisión por los místicos orientales hace más de 4.000 años.

A través de la introspección, pudieron alcanzar estados ampliados de conciencia que transcendían el mundo cotidiano y la noción de tiempo y espacio, conectándose con una realidad multidimensional.

Además, estas culturas consideraron que el centro del Hombre no es la mente, sino un nivel mucho más profundo que llamaron Ser.

Y es por esto que cuando conectamos con el nivel profundo de nosotros mismos, experimentamos un estado de plenitud y de pertenencia con el Todo.

La psicología transpersonal y su postura integradora

La psicología transpersonal unifica el conocimiento occidental con los sistemas filosóficos orientales como, por ejemplo, el budismo o el yoga, entre muchos otros.

Además, acoge todas las escuelas psicológicas mencionadas anteriormente, así como sus técnicas y descubrimientos.

Todas estas escuelas defienden que la cura de todos los dolores psicológicos del hombre se encuentra en esta conexión con el Centro Interior, el cual es la fuente de toda nuestra fuerza y energía.

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