¿Qué es lo Transpersonal?  

El término “Transpersonal” se empieza a utilizar con la publicación “Journal of Transpersonal Psychology”, que aparece en USA en 1969, de la mano de Abraham Maslow y Anthony Sutich. Maslow fue muy conocido por su famosa “Pirámide de Maslow”, que trata de la jerarquía de las necesidades básicas humanas, así como de sus necesidades secundarias; este trabajo no solamente tuvo gran eco en el ámbito de la psicología, sino también en el campo económico y de marketing. Poco después se abre la “Association for Transpersonal Psychology” con la finalidad inicial de estudiar científicamente los estados ampliados de conciencia.

La ATP desde sus inicios apoyó a la meditación como práctica de sanación, cosa sobradamente comprobada hoy día, por varias investigaciones; propuso un diálogo constructivo entre ciencia y espiritualidad, considerando a esta última como pieza fundamental para mantener una buena salud mental; apunta a la importancia de una visión sagrada de la vida, cuya consecuencia última sería lograr un comercio sostenible y equitativo entre los seres humanos. Fundamentalmente, busca que se desarrolle el potencial del ser humano, insertándolo dentro de una Unidad universal, un mundo sutil subyacente a la materia.

La palabra Transpersonal, usada entonces con este sentido por primera vez, sugiere ir más allá de un simple estudio de la Personalidad, ya que trata de integrarla en una dimensión mayor, a la que tienen acceso todas las mentes humanas.

Incluye todo lo que la Psicología ha ofrecido hasta entonces, añadiendo además esta perspectiva sutil y espiritual.

En la historia de la Psicología, se llaman Fuerzas a los diferentes y sucesivos enfoques. La 1ª Fuerza es el Behaviorismo o Conductismo, que profundiza en el estudio de la conducta, basándose en la relación estimulo-respuesta.

A parte de la evidente importancia que tiene el estudio de la conducta, es especialmente útil en el tratamiento de determinadas patologías mentales.

Con Freud aparece la 2ª fuerza, el Psicoanálisis, que se centra en las dinámicas internas del individuo, estudia la represión de los impulsos y construye una teoría completa sobre estas relaciones dinámicas.

Irrumpe fuertemente en el pensamiento de la época con algunas variaciones teóricas de diferentes escuelas, hasta la aparición de Karl Jung, discípulo favorito de Freud, que trajo un concepto mucho más amplio a la Psicología.

Introdujo la idea del Inconsciente Colectivo, de los arquetipos, de anima y animus, del Self… Por estos conceptos abstractos tan avanzados para su tiempo, Jung es considerado el padre de la Psicología Transpersonal

La 3ª fuerza aparece con la escuela Humanista, que trae grandes innovaciones al campo de la Psicología.

Al contrario del psicoanálisis, tiene en cuenta el entorno y el ambiente; iguala el paciente (al que llama cliente) al terapeuta, que pasa a ser un acompañante en su proceso de toma de consciencia. Considera la enfermedad como el resultado de un potencial natural no desarrollado.

El psicólogo no se coloca como figura de transferencia; es un compañero de viaje. La Psicología Transpersonal, considerada la 4ª fuerza, que es una continuación natural de la Psicología Humanista, propuesta por Rogers, Frankl, el mismo Maslow y otros.

La Psicología Transpersonal da lugar a las importantes investigaciones experimentales de Stanislav Grof, que estudió exhaustivamente la influencia del trauma del nacimiento en la vida adulta de las  personas.

Sobre todo este paradigma transpersonal teoriza principalmente Ken Wilber, tratando de esquematizar este mundo sutil e invisible.

Su desarrollo

Estas nuevas experiencias y teorías comienzan a ser conocidas en otros países, hasta expandirse a todo el mundo, creando infinidad de tendencias, escuelas y técnicas.

Apoyada en todas las anteriores tendencias e investigaciones psicológicas teóricas y prácticas (conducta, biografía, influencia de la cultura y de la época, procesos mentales y éticos, técnicas de contacto con el inconsciente y técnicas de acompañamiento y liberación del potencial intrínseco del ser humano…).

Da un paso más allá, añadiendo al potencial positivo humanista la capacidad de percepción de lo sutil. Se pasa a hablar de un “estado ampliado de consciencia”, que permite contactar con la sensación de unidad, de integración con el Cosmos, un estado de conciencia donde no hay miedo ni duda, donde se experimenta una enorme paz.

Estos estados ya fueron descritos por Freud, que los denominaba “experiencias oceánicas”. Vivencias que se describían como “ir más allá de sí mismo”, logrando una experiencia universal de unión con el Todo.

Era la época de los hippies y las drogas pasaron a formar parte de la cultura del momento. Personas perfectamente adaptadas a la Sociedad, profesionales y ciudadanos corrientes, pasaron a reportar estas experiencias cósmicas, volviendo a sus vidas con toda normalidad después de vivirlas.

No se podía decir que se tratara de una patología. Eran experiencias que iban más allá de la identificación con la Persona. Finalmente, la Psicología Transpersonal, que inicialmente fue creada para estudiar estos estados, pasó a verlos como normales, al alcance de cualquier persona. Comenzaron a aparecer técnicas, como la respiración holotrópica de Grof, que propiciaban estas experiencias de forma natural, observándose un efecto muy positivo en el proceso evolutivo y psicológico de las personas.

Hay que considerar que ciertas culturas ancestrales, como la hinduista, han descrito detalladamente estos estados de consciencia, como consecuencia de siglos de experiencias meditativas y de introspección.

Las descripciones eran idénticas y para el pueblo de la India, estos estados eran reconocidos y estudiados, formando una tradición milenaria de experiencias internas. De hecho, en la Universidad de New Dheli, una cátedra describía los diferentes estados y experiencias de la mente en la práctica de la meditación. Cada nivel tiene su nombre en sanscrito y sus características específicas, que trazan una jerarquía en la profundidad de la vivencia.

A través de la descripción de la experiencia, se consideraba la profundidad que la mente había alcanzado en la percepción de lo invisible.

La palabra “psiqué” en griego, significa lo que se podría describir como “el vuelo del Alma”.

Por ello, la psicología ya nació transpersonal, pues su mismo nombre ya habla de lo que está más allá de los sentidos. Los antiguos griegos hablaban de una fuerza vital que da vida al cuerpo y se separa de él tras la experiencia de la muerte, lo describían como algo parecido a un “soplo vital”.

El ser humano desde lo más remoto siempre ha mostrado esta inquietud por querer descifrar lo invisible; ha levantado complicados y trabajosos monumentos, muchas veces en lugares de difícil acceso, en honor a las entidades y deidades invisibles. El Hombre siempre ha buscado descifrar el gran misterio de la vida y de la muerte.

Lo Transpersonal en nuestro día a día

Hoy día la nueva “religión” es la ciencia, que trata de entender todo desde la comprobación matemática y empírica. Todo lo que dice la ciencia es tomado como una verdad absoluta, aunque un tiempo después la misma ciencia pueda afirmar lo contrario, a medida que va ampliando sus conocimientos.

Del mismo modo que nosotros damos significados diferentes a las cosas, a medida que vamos evolucionando como personas.  La tan discutida mecánica cuántica, sin embargo, nos muestra realidades fantásticas, que desafían nuestra forma de pensar y que se aplican en nuestras necesidades más básicas, como por ejemplo, en los ordenadores.

En algunos puntos, las descripciones de estos fenómenos cuánticos se asemejan mucho a lo que reportan los meditadores orientales, en cuanto a trascender el tiempo y espacio, en cuanto a una realidad paralela que nos acompaña sin cesar y que está presente en cada momento de la vida.

La percepción de esta realidad, perfectamente detectable por el ser humano, está al alcance de cualquier persona, independientemente de sus creencias.

Einstein, un científico que nadie cuestiona, ha pronunciado un gran número de frases que aluden a este campo sutil más allá de lo visto, oído y tocado: “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”; ”Hay dos maneras de vivir la vida, una como si nada fuera un milagro, la otra es como si todo fuera un milagro”; “Lo sutil es todo, incluido lo visible”; “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”; “La religión sin la ciencia estaría ciega y ciencia sin la religión estaría coja”…

Jung lo resumió así: “Acercarse a lo sobrenatural es la verdadera terapia”.

Hoy día, a pesar de ciertas resistencias de las viejas maneras de pensar, existen asociaciones, centros de estudio y universidades que imparten programas de formación en Psicología Transpersonal en todo el mundo. En España y Latinoamérica, se fundó hace 6 años la Asociación Transpersonal Iberoamericana (ATI), convocando regularmente congresos que reúnen personalidades de diferentes áreas, siempre dentro de la investigación transpersonal.

La Asociación Transpersonal Europa (Eurotas) agrupa profesionales de 20 países europeos y organiza convenciones donde se comparten investigaciones propias, además de aportaciones de la Neurociencia, de la Epigenética, de psicología, filosofía, medicina, antropología, espiritualidad, arte, educación, economía… Dado su carácter inclusivo, todas estas eminentes investigaciones actuales se pueden encuadrar perfectamente en el campo de lo transpersonal.

Este carácter universal es indiscutible. Todas las culturas del mundo muestran aspectos transpersonales, desde las milenarias enseñanzas de Oriente, que hablan del Ser Interior, de la Consciencia Universal, del Maestro Interior hasta nuestros días. Siempre lo “trans” ha estado presente en la historia de la Humanidad.

Esta visión de la mente humana en estos momentos suscita un enorme interés en Occidente, donde aparecen continuamente innúmeras publicaciones y hay un interés creciente en la técnicas y la práctica de la meditación que, poco a poco, comienzan a trascender al hombre de la calle, inicialmente no interesado en temas ajenos a lo material.

Conclusión final: Lo Transpersonal forma parte de tu vida, está en tu día a día. Darte cuenta de ello dota a la vida de una dimensión que la modifica la forma de verla, relativizando y facilitando un paso suave y provechoso por ella. Lo sepamos o no, lo admitamos o no, todos estamos dentro de lo Transpersonal,