LA CULPA LUMINOSA

Es un hecho que la gran mayoría de las personas piensa que toma decisiones y que las toma libremente. Sin embargo, en realidad las cosas no son como realmente podemos llegar a pensar.

De hecho, nuestra psique está compuesta por una parte consciente y por una parte inconsciente. Concretamente, nuestra mente está formada por un 5% de parte consciente y un 95% de parte inconsciente.

Algunos autores hablan incluso de que estos porcentajes pueden ser menores, hasta quedar nuestra mente compuesta por un 3% de parte consciente y un 97% de parte inconsciente.

Por lo tanto, podríamos decir que nuestra vida está basada en un desarrollo de la inconsciencia.

Según esto, resulta importante que comencemos a darnos cuenta hasta qué punto nuestro inconsciente puede llegar a dominar nuestra vida y nuestras decisiones.

Estamos tan profundamente condicionados por nuestra programación, que ésta nos hace actuar de una forma determinada frente a las personas, los acontecimientos o las situaciones que creemos que están fuera de nosotros.

Sin embargo, todas estas situaciones solamente sirven para que esa programación se pueda manifestar de alguna forma en nuestras vidas.

Una de las grandes programaciones que hemos recibido en nuestra vida es el sentimiento de culpabilidad, sobre lo que hablaremos a continuación.

¿QUÉ ES LA CULPA?

La culpa luminosa es un arquetipo.

Los arquetipos hacen referencia a una forma universal donde todo el mundo desarrolla unas mismas fuerzas, independientemente de la cultura a la que pertenezcan y de la partes del mundo de la que procedan.

Además, los arquetipos tienen un dinamismo propio, por lo que no necesitan un asco consciente para activarse, sino que funcionan por sí solos.

Por lo general, la culpa suele ir de la mano del castigo, y ambos conceptos no son capaces de separarse. Por ello, es habitual que nos castiguemos a nosotros mismos de una manera totalmente inconsciente.

De esta forma, si nos castigamos en las relaciones de pareja, terminaremos buscando la manera de que nuestras relaciones de pareja no funcionen. Si es en el caso de la familia, vamos a buscar la forma de tener conflictos con los miembros de nuestra familia.

Esto ocurre con cualquier tipo de relación que tengamos en nuestra vida.

Todos estos castigos que nos ponemos a nosotros mismos se dan habitualmente en aquellos ámbitos en los que, por alguna razón, nos llegamos a sentir culpables.

Por ello, es importante que prestemos especial atención y que detectemos aquellas áreas en las que nos va mal y nos castigamos a nosotros mismos.

De esta forma, encontraremos el sentimiento de culpa que tenemos respecto a ese tema en concreto, aunque no seamos conscientes de ello.

La culpa luminosa hace referencia a algo que creamos porque siempre hemos transgredido una norma ética en la que nosotros mismos creemos. Así, existe dentro de cada uno de nosotros un transgresor que no hemos podido parar y, por lo tanto, estamos culpabilizándonos por tener dentro ese transgresor.

Por lo tanto, realmente el hecho de culpabilizarnos no es más que separar de nosotros mismos una parte que nos corresponde, sin la cual no vamos a estar completos.

Según esto, debemos aceptar que hay una parte nuestra que transcribe pero que tiene muchas habilidades que nos pueden ser útiles.

La culpa luminosa es mucho más problemática de lo que podemos llegar a pensar, ya que este sentimiento puede llegar a hacer que lo pasemos muy mal. Además, este tipo de sentimientos también nos hace limitarnos en muchos aspectos de nuestra vida.

Según lo expuesto anteriormente, todos nacemos culpables.

El pecado original es el pensamiento de que yo me siento o me creo separado. Cuando yo experimento este sentimiento, es cuando nace el sentimiento de culpa.

De esta forma, si me siento culpable, me siento también castigado. Esto es muy importante, ya que esto hace que nos sintamos alejados de la fuente o del origen de todo, y por lo tanto, es aquí cuando nace el miedo.

Cuando nace el miedo, automáticamente el miedo juega con la culpabilidad y ahí surge el ego. El ego lo que hace es quitarse de encima esa culpabilidad.

La culpa

¿CÓMO USAMOS LA CULPABILIDAD?

La culpabilidad es un sentimiento o una emoción que llega a oxidarnos constantemente nuestra psique, llegando a anularnos totalmente. Esto hace que, cuando una persona se siente culpable por algo, busque un castigo al respecto.

Tenemos tan instaurado en nuestra mente que para amar debes de sufrir o de sacrificarte que, si tú no sufres y no te sacrificas, llegas incluso a pensar que realmente no amas.

Por lo tanto, según nuestra programación, como creemos que sacrificarse es bueno, cada uno de nosotros procuramos hacer cosas donde tenemos claro que nos estamos sacrificando.

Esto quiere decir que estamos haciendo cosas que realmente no queremos hacer. Por lo tanto, este sacrificio o este sufrimiento termina convirtiéndose en un amargo resentimiento, el cual expresaremos a la hora de relacionarnos con los demás.

Habitualmente la culpa se utiliza para agradar a los demás, mientras que el perdón es utilizado más a menudo para manipular a la otra persona. Sin embargo, también es habitual ver cómo se utiliza la culpabilidad para conseguir manipular la voluntad del otro.

LA CULPA Y LAS CREENCIAS

A menudo nos atamos a creencias o a normas que nos hacen sentir culpables y que condicionan nuestra conducta, lo que supone nuestra pérdida de libertad de forma automática.

Nuestras creencias nos pueden condicionar tanto que cualquier cosa que hagamos puede hacernos sentir culpables.

Para liberarnos de la culpa, habitualmente solemos proyectar en otra persona esa culpa acerca de lo que nos ocurre. Sin embargo, esta culpa también la dejamos guardada, de una u otra manera, en nuestro inconsciente, y tarde o temprano acabará saliendo.

De hecho, no solamente nos ocurre eso, sino que también vamos repitiendo historias continuamente.

Cuanto más nos resistimos a tomar conciencia de que el cambio que tanto esperamos y que tanto anhelamos no está fuera, sino que está en nosotros mismos, más probabilidades hay de que esto termine produciendo un síntoma físico en nosotros.

Es increíble ver cómo nuestras acciones y nuestras posteriores relaciones están condicionadas por este sentimiento de culpabilidad.

Según dice Anthony de Mello en su libro “Redescubrir la Vida”, solemos echarle la culpa a la realidad y no nos queremos dar cuenta de que son todas nuestras reacciones las que realmente nos están contradiciendo.

Por eso, la solución pasa por integrar todos aquellos aspectos que previamente hemos juzgado, y reconocer que somos nosotros mismos los que tenemos que cambiar.

Todo comportamiento es adecuado en un contexto determinado, por lo que nosotros no tenemos el poder de juzgar a otras personas por lo que hagan.

Realmente, la causa de tu comportamiento es tu programación, y es tu deber tomar conciencia de cuál es tu programación.

La manera más sencilla de saberlo es darte cuenta de quién te está rodeando en tu vida, ya que nosotros resonamos con el resto de personas, ya sea para bien o para mal.

¿QUIERES PROFUNDIZAR MÁS?

Como conclusión a todo lo que hemos comentado anteriormente, podemos decir que la culpa es, sin duda, uno de los mayores azotes de la humanidad.

Como la culpa y el castigo van siempre de la mano, el ser humano se sabotea constantemente en aquellos ámbitos en los que se culpabiliza, haciendo que se originen comportamientos autodestructivos, con el sufrimiento que estos conllevan.

Esto nos deja ver que la culpa luminosa es una poderosa herramienta de manipulación y de mal uso del poder.

Este autosabotaje termina cuando consigues atravesar ese último obstáculo, y te encuentras con un espacio luminoso, que es nuestra conciencia.

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