Que es la Ansiedad

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La ansiedad es un estado neurótico que nos embarga a todos en algún momento de nuestra existencia. Está tan arraigada en nuestra época y en nuestra sociedad, que ya la consideramos corriente, como una acompañante cotidiana, silenciosa e imposible de evitar. Todo el mundo a nuestro alrededor habla de ella, todos tienen su propia experiencia, la hemos normalizado en nuestra sociedad. Sin embargo, es una de las consecuencias de nuestra forma de vida moderna y mayoritariamente occidental.

Inseguridad existencial

Si consultas en el diccionario la palabra Ansiedad, te dirá que “es una preocupación o inquietud causadas por la inseguridad o el temor, y que puede llevar a la angustia.” Es decir, se trata del efecto de una inseguridad o temor, y aunque parece que tiene muchas causas distintas, en realidad tienen una en común: la inseguridad existencial.

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La sentimos todos los seres humanos, es un miedo que comenzó en la noche de los tiempos, un temor atávico y ancestral por la supervivencia, del que participan todos los animales: amenazados por el depredador que merodea agazapado o escondido al acecho. Nos hemos hecho adictos al cortisol y a la adrenalina, ambas hormonas responsables de tensar los sistemas musculares del cuerpo para obtener la fuerza necesaria para luchar o huir.

Con el paso de los siglos, parece que la amenaza del depredador se ha instalado en nuestro interior, los peligros los inventamos con nuestros pensamientos descontrolados, en nuestros diálogos internos cotidianos: ”¿Y si me quedo sin trabajo?” “¿Y si me pongo enfermo?” “¿Y si me despiden con 2 hijos?” “¿Y si mi pareja me abandona por otra?” “¿Y si no puedo pagar mis facturas?” “¿Y si el jefe se queja de mí o si me hace la vida imposible?” “¿Y si no soy capaz o no tengo fuerzas de hacer esto o lo otro?” …

Los pensamientos

Por debajo de los pensamientos de cada día, nos asaltan infinidad de este tipo de pensamientos, nos acechan preocupaciones cotidianas con estos temores, y sabes que pueden aflorar en cualquier momento, según las diversas circunstancias.  Finges que no existen esos miedos, quieres olvidarlos a toda costa, pero en tus profundidades sabes que pueden activarse, que de forma invisible pueden asaltarte cuando menos lo esperas.

El problema se agrava porque se dispara un complejo proceso fisiológico de estrés como respuesta a dicha amenaza sea real o figurada, presente o pasada, que desgasta al organismo cuando se usa en exceso.

Y cuando activamos este mecanismo de forma sistemática, el sistema nervioso se excita innecesariamente dejándolo frágil e inestable, se debilita el sistema inmunitario, queda desprotegido el sistema digestivo, se resiente el sistema cardiovascular, se descarga la energía del cuerpo perdiendo la preciada vitalidad, etc. Todos estos estragos juntos van conformando la ansiedad…

Como consecuencia, te sientes exhausto todo el tiempo, estás desgastado, todo te cuesta y todo te cansa, tu experiencia cotidiana se negativiza y va perdiendo color, brillo, luz … Cualquier pequeña dificultad te parece insalvable, empiezas a creerte que te ahogas en un simple vaso de agua, que estás en un túnel que se va cerrando, pierdes la alegría y el interés por las cosas, las personas o los proyectos…

La ansiedad te hace perder la conciencia de tus propias capacidades y recursos, acabas perdiendo la motivación y dejando de encontrar soluciones. ¡Al final, no encuentras ni paz ni calma, se te ha esfumado el equilibrio y la armonía de antaño!

Y como la mayoría de las personas estamos desbordados por las innumerables exigencias de la vida moderna, por las obligaciones o las interminables listas de tareas o enfocadas a alcanzar logros externos, nuestros propios sentimientos personales se resienten. Ya no nos queda tiempo para cuidarnos, darnos cariño o atender nuestras necesidades emocionales o espirituales. Quedamos desconectados de nuestros sentimientos naturales … por tanto, no es extraño que nos embargue la angustia y que no consigamos disfrutar de la vida …

En el siguiente artículo, vamos a ahondar en esa inseguridad existencial y sus derivaciones, que son la causa principal de este síntoma neurótico tan penetrante y desgastante.

Juan R. de Francia

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