Recupera tu mirada de niño

0
847
«Tienes el alma de duende dentro de ti, está siempre intentando llamarte a que seas.»
La mirada de niño es conectar de nuevo con la ilusión,
la espontaneidad, la curiosidad y la creatividad. Es conectar con tu capacidad de asombro y
disfrute de la vida.
Recuperar la mirada de tu niño/a es atender a tu parte emocional y poder
cubrir la necesidad no cubierta. Tu niño simboliza tu estado emocional.
Conecta con él/ella y observa cómo está; conecta con tu alegría, tu inocencia y
tu confianza hacia la vida.
Tu niño interno te muestra exactamente lo que sientes, es un camino hacia tu
emoción. Negar y bloquear tu emoción no te dejará vivir plenamente. La
emoción es el motor de la vida.
Dale la atención que necesita a tu niño/a. Escúchale, conecta con él/ella, dale
confianza, hazte su amigo/a, quiérele mucho. Ese niño/a, que vive dentro de ti,
te espera desde hace mucho tiempo.
Las emociones son energía en movimiento. Cuando dejamos de conectar con
la emoción la vida se paraliza, nos quedamos atascados, sin ganas,
bloqueados.
Si hoy te sientes desilusionado, has perdido tu curiosidad, tu espontaneidad, si
ya no te asombras, si no fluyes con la vida; es muy probable que tu niño/a está
escondido, que hace mucho tiempo que no conectas con él o ella. Es posible
que en el camino has perdido tu mirada de niño/a.
Aprendimos al hacernos adultos, para evitar sufrir, vivir en nuestras mentes.
Dimos un gran espacio a la razón. Nos colocamos una máscara que nos
permitió seguir adelante. Al crecer fuimos perdiendo el contacto con nuestros
sentimientos, deseos y necesidades, olvidando a nuestro niño/a.
Nuestras etapas de la infancia van a ir formando nuestra personalidad y
nuestra forma de estar en la vida. Cuando una de estas etapas nos hizo daño y
tuvimos que reprimir el sentimiento, nos fue desconectando de nuestro niño/a.
De adultos cuando una situación o relación nos toque ese recuerdo,
volveremos a ese niño/a y volveremos a sentirnos como él/ella.
La manera en que gestionamos lo que nos pasó en la infancia y la forma que
tuvimos de sentirlo, formará nuestro estado emocional básico en la edad
adulta.
Las emociones que experimentamos, nos hacen percibir el mundo y los
acontecimientos que nos ocurren. Puede que los vivamos de una forma
agradable, fácil y feliz o de una forma difícil, terrible y triste.
Protege, cuida, apoya tu emoción. Reconócela, acéptala deja que salga.
Abraza a ese niño/a interno tuyo. Repara desde tu adulto esa necesidad no
cubierta.
Cuando la razón y el sentimiento van de la mano empieza a haber una armonía
interior y un gran disfrute de la vida.
Arantxa Anguita Alegret
Psicologa Sanitaria
@psicomediacion

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí