Una alumna acudió a la sesión de ayer, 4 de Diciembre, titulada

Universo intestinal: salud y paz del organismo.

Ésta es su impresión. Para más información, consultar la página web:

«Árbol Eje de la Salud»

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«Muy interesantes las imágenes del intestino y colon que le han servido a Palmira para explicar la importancia de este órgano en nuestra vida. Es como si ahora pudiera comunicarme con él, con esos 7 metros de cañería y sus 3.400 metros de vellosidades.

Nos ha hablado de la importancia de la flora intestinal -fermentativa y putrefactiva – y de la vaginal, muy curiosa la relevancia de ésta en el parto y cómo interviene para un buen desarrollo de la flora intestinal en el bebé. Todo se relaciona en nuestro organismo. Palmira se ha centrado en las múltiples alteraciones que se dan en el intestino – disbiosis, intestino delgado pinchado, hinchazón, digestión lenta…- y de la necesidad de cuidarlo para una buena salud no sólo física sino psíquica, ya que por ejemplo el estreñimiento predispone a los procesos depresivos. Da amplia información fisiológica y médica, muy interesante para los que hacen estudios relacionados con nutrición, enfermería y tantos otros.

Para terminar y no quedarse sólo en la teoría, nos ha facilitado pautas de alimentación, probióticos, prebióticos, cómo hacerse una limpieza de colon no agresiva, cómo proteger la flora y cuidados generales del intestino que repercuten en nuestra salud. Ahora nos toca a nosotros poner en práctica tan buenas costumbres.»

 

Desde Escuela de Atención agradecemos la colaboración de esta persona, que ha querido compartir con nosotros sus impresiones. Invitamos a todos los que nos leen y asisten a los diferentes cursos, si lo desean, a enviarnos escritos similares. Podéis hacerlo a la cuenta de correo habitual info@escueladeatencion.com. ¡Muchas gracias!

por la Dra. Alicia Abellán, médico geriatra

para más información consultar nuestra web:

«Salud Consciente»

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Desde siempre se ha sabido (y yo, en mi larga experiencia como geriatra, lo he comprobado) que la base para una buena salud es la armonía interior, y que el estrés – en cualquiera de sus múltiples formas – es muy tóxico para las células, tal y como hoy en día ha demostrado la epigenética. Aunque hay muchos estudios que lo corroboran, se sigue haciendo hincapié en las condiciones externas, minimizando así el poder sanador intrínseco de nuestro cuerpo.

Cuando emprendemos el viaje a nuestro interior, empezamos a analizar qué emociones bloqueadas están produciéndonos estrés – agudo o continuado – y cómo el liberarlas nos produce paz, nos armoniza y nos ayuda a sanar.

Con los cinco talleres del ciclo «SALUD CONSCIENTE. Un viaje a nuestro interior» iremos dando los pasos que nos conducirán a la confianza en nosotros y a la serenidad interior. Empezaremos por hablar de la autoestima como base de una buena salud, el amor y el respeto por nosotros mismos y el cuidado de nuestro cuerpo, liberándolo de emociones bloqueadas a medida que las vamos reconociendo. Se trata de ir resolviendo situaciones de conflicto y para aquello es necesario muchas veces practicar el perdón, dejando atrás viejas heridas y antiguos rencores.

A lo largo del ciclo aprenderemos a utilizar el poder curativo de la mente, el poder de la creencia y de la autosanación consciente, sabiendo que si hay emociones que nos enferman, también hay emociones que pueden sanarnos. Conoceremos y practicaremos distintas técnicas, métodos y formas de vida que nos ayudan a conseguir el equilibrio interior, el bienestar y la salud.

por Palmira Pozuelo, farmacéutica naturista

para más información, consultar nuestra web:

«Ciclo Árbol Eje de la Salud»
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Al iridólogo y médico alternativo Bernard Jensen se le atribuye la frase «la muerte empieza en el colon», por ser el lugar donde se almacenan los desechos y tóxicos para ser eliminados del organismo, y donde se van a ir acumulando si no hay una adecuada higiene y funcionamiento intestinal, pero prefiero la frase de Paracelso: «La salud empieza en el intestino».

Durante mis diez años de experiencia como farmacéutica rural pude comprobar que uno de los principales problemas de la población era el estreñimiento y la depresión. Había dos tipos de medicamentos muy demandados: los laxantes por un lado, y por otro los tranquilizantes y antidepresivos. Quizá en principio no se vea ninguna relación entre ambos problemas, ¿qué tendrá que ver el intestino con el cerebro?, pero un mal funcionamiento intestinal genera una menor síntesis de neurotransmisores, como la serotonina, que influyen en el estado de ánimo y contribuyen a la tranquilidad y al bienestar físico y anímico. Al intestino lo han llamado «el cerebro inferior» y es que contiene más de cien mil millones de neuronas, casi tantas como el cerebro, y hoy en día sabemos que por cada 10 mensajes entre cerebro e intestino, 9 se dirigen del intestino al cerebro, y que también el 90% de la serotonina se sintetiza a nivel intestinal. Sería pues mucho más adecuado comenzar a tratar un estado depresivo restaurando la salud intestinal.

Teniendo en cuenta que por cada célula humana hay 9 bacterianas, casi 40 billones de microbios, aproximadamente cada dos kilogramos de nuestro peso son bacterias, es decir, no somos nosotros como seres humanos. Estos seres están interactuando con su genoma en el nuestro y son muchos más que nosotros. Tenemos 25.000 genes contenidos en nuestras células, pero poseemos 20 veces más de genes no humanos procedentes de las bacterias. Observando todo esto llegamos a la conclusión de que somos un verdadero ecosistema humano-bacteriano y que las bacterias juegan un papel fundamental en nuestra vida, mucho más de lo que pensamos, pues según las últimas investigaciones estos seres actúan en comunidad y poseen inteligencia.

Cuanto más se va conociendo acerca del intestino más nos sorprendemos. Me encanta y apasiona todo lo que se va conociendo sobre la psicobiota, es decir, cómo según la composición de nuestra flora intestinal se modifica nuestro estado de ánimo e incluso nuestro carácter. Nuestra ansiedad o avidez por los dulces puede ser demandada por la necesidad de azúcar de estos pequeños seres, la tendencia a la obesidad depende de que tengamos una mayor población de firmicutes que de bacteroides, la hora en la que nos despertamos es activada también por ellos, alergias e intolerancias tienen como eje el intestino, y sobre todo y lo más importante, la salud y el equilibrio de nuestro sistema inmune depende también de ellos, ya que las células defensivas son activadas principalmente a nivel intestinal. En este caso sí que podemos decir que todo está conectado.

De esto y mucho más hablaré en el próximo taller Universo intestinal: Salud y Paz del organismo, en el que aprenderemos a reconocer todo lo que se puede potenciar y reequilibrar nuestro intestino especialmente a través de los alimentos y las plantas medicinales. Será en Philippus Thuban el 27 de Noviembre a las 18:15h.

Os dejo el link de este artículo publicado en mi blog acerca de la salud intestinal:

http://palmirapozuelo.com/nutricion-y-fitoterapia-para-la-salud-intestinal/

También os recomiendo el libro Microbiótica, del que soy co-autora.
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por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

Para información: Web «Meditación Mente-Corazón»

 

El triunfo y la «moda» del mindfulness en estos últimos años se debe a un factor fundamental: la ciencia.

El mundo occidental ha tomado las prácticas milenarias del budismo y de filosofías orientales y las ha pasado por el tamiz científico; tras unas semanas de práctica diaria de meditación hay cambios físicos en nuestro cerebro comprobado con técnicas de neuroimagen. Pero, ¿sirven para algo estos cambios?

Por otro lado se ha demostrado su eficacia terapéutica y está incluido en las técnicas de intervención psicológica de tercera generación, pero ¿qué efectos pueden tener esos cambios cerebrales para lograr mayor bienestar y en mi felicidad?

Antes de responder a estas preguntas quizá deberíamos preguntarnos por qué no somos felices, cual es la razón por la que nuestra vida viene acompañada de sufrimiento. Al reflexionar sobre nuestros momentos de sufrimiento a lo largo de la vida observamos que en su mayoría vienen originados por conflictos en las relaciones personales, por determinados fracasos, por el miedo a sentirnos excluidos, por no sentirnos especiales y en ocasiones por no sentirnos valorados por los demás. En definitiva el sufrimiento viene, en su mayoría, de expectativas no cumplidas; es nuestra interpretación sobre lo que sucede y la creencia sobre lo que debería suceder, la causa que subyace bajo el sufrimiento, y con ello podríamos deducir que es nuestra propia mente la que nos hace sufrir y no los hechos en sí mismos.

El hecho de comprender la causa del sufrimiento nos ayuda pero no impide que sigamos sufriendo. Es necesario entrenarnos en la observación de nuestros contenidos y procesos mentales y aprender a no identificarnos con ellos.

El mindfulness es poner atención plena a lo que está ocurriendo en mi mente, es contemplar los pensamientos y emociones desde cierta distancia pudiendo observar así el dolor, la rabia, la envidia o lo que sea que haya en ese momento en mi mente sin identificarnos plenamente. Algo parecido a observar desde la calma de la profundidad el oleaje de la superficie.

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por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

Si creemos que es la interpretación de la mente la que nos hiere y nos daña y no la realidad en sí, parecería lógico pensar que la solución es reprimir las emociones y pensamientos que nos dañan y que dañan a otros; sin embargo la represión no consigue eliminar la emoción ni el pensamiento negativo, lo que suele suceder es todo lo contrario: la emoción negativa emerge de nuevo intacta o con más fuerza que antes.

La mayoría de nosotros hemos intentado reprimir muchas de las cosas que no nos gustan de nosotros mismos en algún momento y hemos comprobado que apenas se consigue una ligera mejoría. Requiere un enorme esfuerzo luchar contra ellas porque es luchar contra el inconsciente más profundo, contra los condicionamientos que el cerebro ha ido adquiriendo durante toda nuestra vida. Pasado un tiempo el esfuerzo nos deja agotados. Luego, al no conseguir eliminarlas, vienen la culpa y la vergüenza.

Parece una meta imposible de alcanzar sin alternativas para llegar: o daño a otros dando vía libre a la emoción o la reprimo (si lo consigo) y me daño a mí. La solución parece estar en tomar conciencia de lo que ocurre en mi mente. Comprender que lo que sucede es producto de los condicionamientos de mi cerebro produce una gran liberación. Además, el hecho de tomar conciencia de lo que sucede hace que la propia emoción pierda fuerza poco a poco por sí misma. Permitir que ocurra es lo que produce la transformación de la emoción sin dañar a nadie ni a mí mismo.

La emoción siempre tiene una expresión en el cuerpo, si aprendemos a sentirla y a identificarla aprenderemos también a reconocer la emoción desde su inicio, a comprender su función y, en definitiva, a manejarla y a empezar a utilizarla en nuestro propio beneficio… y en el de los demás.  

sueños

Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: adivínala.

Tras el vivir y el soñar está lo que más importa: despertar.

Antonio Machado

 

LA SABIDURÍA SOBRE LOS SUEÑOS Y EL TRABAJO TERAPÉUTICO

El uso de los sueños con fines terapéuticos acompaña a la humanidad al menos desde que ésta emplea la escritura. A lo largo de seis mil años los seres humanos hemos indagado sobre nuestra conciencia a través de los sueños. Caldeos, indios, egipcios, griegos… pueblos de los cinco continentes. Todas las escuelas psicológicas y terapéuticas – el psicoanálisis freudiano y junguiano, la terapia gestáltica y la neurociencia – han investigado los sueños. Todas las civilizaciones y psicologías, sin excepción, han comprendido la importancia de los sueños como el mejor método de conocer nuestro inconsciente y nuestras motivaciones desconocidas para actuar en la vida.

El trabajo terapéutico con los sueños es heredero de esta sabiduría universal. Este trabajo emplea métodos solventes y herramientas del saber humano para conocer los sueños y poder trabajar con ellos. Los sueños pueden trabajarse con rigor más allá de los prejuicios, la escuela o la ideología del terapeuta. Este es el principio que rige nuestra investigación a lo largo de los años y que fundamenta la formación que ofrecemos. Conocer el lenguaje de los sueños faculta al profesional de la psicología, la psiquiatría o al terapeuta para poder afrontar mejor su trabajo.

 

EL EMPLEO DE LOS SUEÑOS EN CONSULTA

El terapeuta o psicólogo que emplea en su trabajo los sueños acompaña al consultante mediante la escucha, la recolecta o la incubación de sueños. A través de los sueños el consultante establece un diálogo consigo mismo que es facilitado – nunca dirigido – por el terapeuta.

Es importante tener en cuenta que ninguna de las escuelas psicológicas posee la verdad sobre los sueños. En la terapia de sueños se deben combinar métodos asociativos, simbólicos, psicoanalíticos y gestálticos con herramientas de actuación como son la mayéutica, la actuación del sueño y sus partes, la imaginación activa, la conciencia corporal del sueño…

No existe una única interpretación de los sueños porque son polisémicos y sus verdades deben ser trabajadas en función de las necesidades del soñante. El trabajo terapéutico con los sueños es un saber que emplea distintos métodos y que requiere rigor, método, sensibilidad, atención y empatía.

El trabajo con los sueños genera un proceso en el que el consultante conoce sin censuras cuáles son sus deseos, sus apegos, sus pulsiones, sus virtudes y sus posibilidades. El terapeuta lo acompaña y le ayuda a encuadrar ese trabajo en una terapia existencial enfocada al crecimiento personal o a la desaparición de dificultades, síntomas o carencias personales.

El trabajo del terapeuta que emplea los sueños es un trabajo que se sitúa entre lo inconsciente y lo supraconsciente, respetando siempre a la persona y su destino o yo esencial.

El trabajo con los sueños ayuda al consultante a situarse en la vida sabiendo por qué actúa, cómo actúa y para qué actúa. Ello le permite ver sus necesidades y sus límites y facilita la integración de su personalidad.

Trazando el relato personal, el mapa emocional y simbólico del consultante con la ayuda de los sueños somos capaces de saber cómo se percibe el consultante y hacia donde se encamina. Y ahí comienza nuestra labor: acompañarle en el viaje de la salud.

La formación introductoria para el trabajo terapéutico con los sueños es fruto de años de investigación rigurosa y dota a los alumnos de diversas competencias como la comprensión del fenómeno de los sueños desde la neurociencia, el empleo de herramientas básicas y metodologías para la terapia con sueños o la destreza de comprender los propios sueños como fundamento para trabajar con los demás.

 

QUÉ APORTA EL TRABAJO TERAPÉUTICO CON SUEÑOS

El trabajo terapéutico con sueños facilita el autoconocimiento, permite la comprensión de los sueños, libera emociones, regula el descanso, reduce las pesadillas, ordena los procesos imaginarios, ayuda a reparara desequilibrios psíquicos causados por abuso de sustancias visionarias y adicciones, orienta la búsqueda del sentido de la vida, atempera la neurosis, mejora la autoestima, integra la personalidad y acompaña el crecimiento personal.

 

 

por Javier Esteban, psicoanalista y profesor de hermenéutica de sueños. Colaborador en el Máster de Terapia Transpersonal

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Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta web: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

«Meditación no es lo que piensas», me dijo un maestro de yoga hace muchos años, cuando empezaba a interesarme por ella.

Meditar es estar atento…

… estar atento en cada momento que sucede en mi vida, en cada actividad, en cada estímulo que excita mis sentidos, en cada bocanada de aire que entra en mi cuerpo, en cada palabra que acaricia mis oídos, en cada palabra que me hiere, en cada cosa que me sucede, en cada situación de injusticia que me toca vivir…

Por tanto, meditar no es sentarse en una postura sobre un cojín para cerrar los ojos y reflexionar sobre algo, no es sentarse a perdonar ni a proponerse ser mejor persona, ni a reprimir las emociones que me hacen daño. Sin embargo, para llegar a la atención plena en cada momento de mi vida, la sentada es un entrenamiento necesario. La sentada me ayuda porque facilita la atención si dedico unos minutos en exclusiva a observar mi mente, es más fácil aprender a estar atento si no tengo estímulos externos.

Meditar no es una actividad más, es ser uno mismo observando lo que hay, es aceptar lo que aparece, es estar atento, es observar el dolor, la tristeza, la alegría y las cosas que suceden en mi mente pero desde otra dimensión distinta a lo acostumbrado, es dejar de identificarte con la mente que siempre anhela algún deseo nuevo, la que casi siempre quiere que las cosas sean distintas de como son.

 

¿PARA QUÉ LA MEDITACIÓN?

Llevamos una vida acelerada, con un nivel de exigencia como nunca antes en la Historia, la mente se siente presionada para dar la talla que exige la sociedad, para dar y dar, no parar, compaginar la vida familiar, la social, la profesional… esto genera estrés, ansiedad, infelicidad y en muchas ocasiones psicopatologías o enfermedades mentales.

La Atención en la Respiración

Un tipo de meditación que puede ayudar a calmar nuestra mente es atender la respiración. La respiración está controlada por un sistema nervioso autónomo, de manera que ocurre espontáneamente sin que yo tenga que ocuparme de ella. Sin embargo, también puede ser un acto voluntario y puedo intervenir en él, si lo deseo. Si observo un poco la respiración cuando estoy agitado, me daré cuenta de que ésta también está agitada; y sin embargo cuando estoy relajado mi respiración también transcurre lenta y pausada. Es una suerte que también tenga un efecto recíproco, es decir, si intervengo en mi respiración, puede tener un efecto relajante en el sistema nervioso. Esto es un tesoro que llevamos dentro: la posibilidad de poder darme cuenta de mi estado de ansiedad o de estrés y poder trabajarlo desde la respiración, simplemente siendo consciente de ella y haciéndola más lenta y profunda, ablandando y tranquilizando la tensión.

La respiración abdominal es muy completa, si intervengo y la ralentizo, empezaré sintiendo tranquilidad. Por otro lado la respiración puede ser objeto de mi atención: como siempre la tengo a mano, puedo concentrarme en ella cuando quiera y me ayuda a mantener mi atención.

La Actitud

La actitud hacia mi mente debe ser amable, puedo esbozar una sonrisa interior que me ayudará a contemplar la mente sin juzgar ni castigar lo que aparezca, es importante entender que no se trata de reprimir, ni cambiar las emociones negativas, es aceptar y contemplar lo que hay.

Hay muchas maneras de meditar y el objeto de la meditación puede ser el propio cuerpo, la mente, una emoción, un sonido…

 

EJEMPLO DE MEDITACIÓN

  • Desarrollo de la Atención

Esta meditación es un buen ejemplo para iniciarse en la práctica, ayuda a un entrenamiento de la atención:

Siéntate cómodamente y encuentra tu postura, tómate un tiempo, no hay prisa, este es el único momento que existe. Ahora lleva tu atención al pie izquierdo, nota qué sientes, no lo analices, sólo siéntelo. Sube por la pantorrilla hasta la rodilla, detente unos instantes, siente si hay dolor o tensión, si lo hay, corrige la postura. Lleva tu atención al otro pie y haz lo mismo. Una vez que llegues a la pelvis continúa, céntrate en tu abdomen, relájalo si es necesario, siente cómo se mueve por el efecto de la respiración. Ahora recorre tu espalda, poco a poco, hasta las vértebras cervicales. Se trata de hacer un suave recorrido por tu cuerpo, para aprender a escucharlo y para desarrollar la atención; cuando pierdas la atención vuelve a donde lo dejaste, no te juzgues, tu mente sólo hace su función… Déjala, vuelve y vuelve una y otra vez cada vez que te distraigas…

Ahora recorre tus brazos, desde una mano hasta el hombro, siente la piel, el frío o el calor, concéntrate en tus sensaciones pero no te enredes, da igual lo que sientas o lo que pasa, sólo siente…

Al llegar a la cabeza, concéntrate en la piel que recubre  el cráneo, ¿hay cosquilleo? Ahora profundiza hasta el cráneo… ¿Puedes ir más allá? ¿Puedes sentir el cerebro? ¿Qué es en realidad? ¿Percibes el cosquilleo de la circulación sanguínea? ¿Notas algo que acompase el ritmo de la respiración? Siente, siente….

Ahora siente tu respiración, empieza por donde quieras, por las fosas nasales poniendo tu atención en el aire fresco que entra, o en el abdomen, en su movimiento de vaivén en la respiración…

Quédate… sin prisas, estás probablemente sintiendo relajación, nada ni nadie te lo ha dado, has sido tú, con tu decisión de llegar hasta aquí, está siempre disponible para ti, siempre, siente el sosiego que hay ahí, siente la paz de no engancharse al pensamiento: es como no pensar, abandona el pensamiento, no lo reprimas, si llega míralo y observa como entra y como se va, no te secuestra, lo observas, sonríes… Estás bien.

 

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

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Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

Para que no se quede en un mero ejercicio intelectual, vamos a realizar algunas prácticas vivenciales, que nos permitan auto-experimentar y ahondar en la INTROSPECCIÓN.

La llave está en no hacerlo como una obligación pesada, sino enfocarlo como un placer, como un momento de relax y de nutrición. Estés o no de vacaciones, estés en el trabajo, en la ciudad, trata de mantener esta actitud mental. Es un momento de calidad para ti. Todo tiene una razón y todos los momentos son perfectos para el aprendizaje.

Sea cual sea tu circunstancia, sigue adelante. Toma nota en tu diario personal de las dificultades que puedas estar teniendo y también de las dudas que puedan surgir.

Vamos a aprovechar cualquier reacción emocional que tengas durante el día y trabajar con ella. La vas poniendo en orden cronológico, poco a poco. Sin ninguna prisa, ni ningún objetivo que te presione, ve recabando la información de todo lo significativo que te contaron tu madre y tu padre durante tu gestación, o lo que vayas recordando de forma natural.

Luego, busca un rato en que puedas estar tranquilo/a y en que nada te vaya a interrumpir. Preferentemente, échate en la cama boca arriba, abriendo bien el pecho. Respira unas cuantas veces muy profundamente, para soltar cualquier expectativa, cualquier idea o preocupación que te ronde… date el tiempo necesario para sentirte completamente en paz. Si te apetece, arrópate con una sábana o con una mantita.

Ahora, conecta con la sensación (que se encuentra almacenada en algún rincón de tu psique) de estar en el útero de tu madre. Colócate en posición fetal y deja la mente en blanco, sólo pon atención en las sensaciones corporales. No tengas prisa en sentir nada y tampoco quieras dirigir lo que va a acontecer. Simplemente, ábrete a la experiencia. Que ocurra sola.

Cuando comiences a sentir esta sensación de recogimiento dentro del útero de tu madre, deja que pasen por tu cabeza las circunstancias por las que pasó tu madre durante tu gestación.

Recuerda lo que le pasó y luego toma conciencia de cómo esto te ha afectado.

Hazlo de episodio en episodio, dándole a cada uno el tiempo necesario para experimentar lo que sintió tu madre y luego cuál fue el efecto que experimentaste tú. Sin prisas.

Cuando hayas recorrido los acontecimientos significativos de estos 9 meses, recoge la sensación final que te quedó en el cuerpo. Y lo vas escribiendo en tu diario personal, con el orden que te apetezca, sin reglas ni responsabilidades, que no sea una tarea más a realizar, como tantas otras que inundan tu vida cotidiana. Tiene que ser algo fluido, liviano, que te apetezca, que quieras contactar íntimamente contigo mismo/a y con tus memorias corporales.

Realiza de forma espontánea una síntesis de todo cuanto vaya surgiendo en tu memoria… Siente si la escena que acontece es placentera o no. Y si te resulta familiar.

Ten en cuenta que esta situación seguramente está presente en muchos momentos de tu vida, a veces te acompaña de seguido y que puede reaparecer cuando menos te lo esperas… Apunta tus conclusiones en tu cuaderno.

 

Procura repetir el ejercicio anterior, metido en el agua de la bañera. O mar, río, lago, piscina que tengas en tu vida. Vuelve a alcanzar aquella sensación corporal final y luego trata de que el agua te lleve más allá… que diluya cualquier residuo corporal desagradable de tu gestación y que te transporte a una dimensión mayor: como si estuvieras en el útero del Universo, del Todo…

Puedes repetirlo tantas veces como te apetezca. La sensación de ser acogido, recogido, arropado por la misma Creación. Deja que esa sensación se impregne bien en tu cuerpo y en tu recuerdo. ¡Disfruta de ello!

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

Durante la evolución, el cerebro humano se ha ido adaptando a las conductas que aumentaban la probabilidad de mantener el cuerpo con vida, al cerebro no le interesa la felicidad sino la supervivencia.

La mente humana puede viajar por el pasado y por el futuro, así aumenta la probabilidad de sobrevivir.

  • Recordar el pasado nos sirve para aprender de la experiencia. Por eso no paramos de darle vueltas a algo que sucedió hace tiempo sin poder evitarlo.
  • Pensar en el futuro nos sirve para planificar nuestras acciones y asegurarnos el éxito en la reproducción y la supervivencia. Por eso a menudo nos sentimos angustiados por algo que nos preocupa del futuro.

Es normal que suceda esto, pues el cerebro no para de generar pensamientos y maquinar problemas, pero tomando conciencia de esto comprendemos que los pensamientos no son hechos.

El cerebro también se ayudó de las emociones para facilitar conductas que aumenten las probabilidades de sobrevivir. Por tanto, es normal sentir emociones que nos llevan de manera automática a conductas y estados de ánimo que no nos ayudan a ser felices ni a encontrar calma en la mente, pero tomando conciencia de ellos podemos llegar a comprender el sentido y la función de la emoción.

En este curso aprenderemos a mantener la atención en los contenidos y procesos mentales:

En primer lugar aprenderemos a tomar conciencia de los pensamientos y emociones que hay en nuestra mente.

En segundo lugar, con el manejo de la atención, aprenderemos a no identificarnos con el contenido de la mente, de esta forma podemos llegar a ver pensamientos y sentir emociones manteniendo la calma.

En este curso aprenderemos a observar la resistencia que genera nuestra mente ante determinadas circunstancias de la vida y a darnos cuenta de lo poco útil y el dolor que produce resistirse ante las cosas que son inevitables.

 

 

¡Buenos días! Ya está abierta la inscripción para el Retiro de Meditación Mente-Corazón que tendrá lugar del 21 al 23 de Septiembre y que estará dirigido por Jesús Gil de Rozas. El encuentro se celebrará en Santa María de los Negrales, en la Calle San Pedro Poveda 2, de Alpedrete (Madrid). El precio será 190 euros, que incluyen el alojamiento en habitación individual y las comidas, desde la cena del viernes hasta la comida del domingo.

¿Qué vamos a hacer en este Retiro Mente-Corazón? Bueno, el objetivo es recuperar lo que se denomina como «mente del principiante». Este concepto alude a una realidad de la que debemos darnos cuenta: que nada está fijado o determinado. Cada momento es nuevo y único, y podemos volver a vivirlo con la mente y la mirada inocente de un niño. Para ello debemos abandonar todas nuestras creencias, nuestros patrones de actuación habituales, nuestras expectativas… todo aquello que nos condiciona y que nos hace construir prejuicios.

Para reservar es muy sencillo: podéis llamar al teléfono de contacto de Philippus Thuban 914350290 o enviar un e-mail a info@philippusthuban.com

Para más información, podéis consultar nuestra página web: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/retiro-de-meditacion/

 

¡Os esperamos!