La atención nutre, activa, hace que florezca aquello donde se posa. Donde pones la atención, esto crece.

La Mente es una gran actriz, capaz de vivir una tragedia griega, un romance hollywoodiano o el vuelo de un abejorro. Si la pones a tu servicio, te va a ofrendar un repertorio inacabable de experiencias vibrantes. Entrenada, fluye fácil y ligera allá donde la dirijas. Como la energía sigue el pensamiento, te va a asombrar cómo las cosas aparecen, se hacen y se materializan sin esfuerzo. ¡Parece que la vida se ha puesto de tu lado!

¿Qué impide que enfoques tu mente?

Ya lo sabemos: el estrés, el insomnio, la ansiedad, las obsesiones, la apatía, los pensamientos dando vueltas… y como consecuencia, a continuación vienen las compulsiones con las que tratamos de huir de la horrible sensación de angustia, que se convierten en adiciones: fumar, comprar o comer compulsivamente, beber alcohol, tomar drogas suave so duras, pasar noches en vela con el ordenador… Y como otra nueva consecuencia, inmediatamente llegan ciertas emociones negativas que se instalan como estados anímicos estables: la culpa, algún tipo de malestar o insatisfacción profunda, como la frustración crónica, la ira, la violencia, la tristeza, la depresión…

Algunos huyen hacia fuera, otros huyen hacia dentro. Da igual, hay desinterés por lo importante: uno mismo.

Algunos huyen hacia fuera, otros huyen hacia dentro. Da igual, hay desinterés por lo importante: uno mismo.
Para salir de ahí, se necesitan cinco características muy concretas: dos de ellas muy importantes son la dedicación y la decisión. Métodos hay muchos, pero eso sí, ¡todos basados en el buen uso de la atención! Si te centras en los problemas, van aparecer por todos lados. Si te centras en las soluciones, van a venir solas… También necesitamos las otras tres: una motivación profunda que dé una ilusión a nuestra vida, una firmeza de intención y unas expectativas alineadas con la realidad consensuada. Todas ellas configuran el contexto para llegar a una atención sostenida.

Tu cuerpo siempre está ahí como foco, para conseguir que la atención se centre en el aquí y ahora. Sea cual sea tu posición , mientras no levites, tu cuerpo va a estar apoyado en algún lugar. Centrada en los puntos de apoyo del cuerpo, pegado al suelo, a la silla o a la cama, la atención se calma, y sientes tu presencia en ti mismo.

Hace falta entrenamiento

Eso sí, hace falta entrenamiento, como un músculo, como aprender a conducir. Volver una y otra vez a los puntos de apoyo de tu cuerpo. Necesitamos un cambio, es decir, crear un nuevo hábito, necesitamos esforzarnos durante un tiempo hasta que venzamos la inercia existente y creemos una nueva forma de obrar.

Desde ahí es posible crear, hacer del día un camino variado, alegre, lúcido, curioso y divertido. Pasas de ser víctima a ser amigo de lo más poderoso que te ha dado la existencia: tu atención.

La atención en el centro de nuestras formaciones

Nuestras formaciones están pensadas para ayudarte a entrenar y sacar el máximo partido a al poder de tu atención

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