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MENTE Y CORAZÓN

por Elena García Quevedo, periodista y escritora

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Vivimos una crisis sistémica de identidad individual y colectiva, de cambio de paradigma, donde todo parece estar en jaque o poder venirse abajo en cualquier momento. José Luis Sampedro definió el momento que atravesamos “como la crisálida. En el mismo momento en el que desaparece el sistema gusano se crea el sistema mariposa. Pero es imposible que la mentalidad de gusano pueda construir el mundo mariposa.” (Voces sabias. El arte de vivir en tiempos de cambio, de Elena García Quevedo. Ed. Paidós.)

Asistimos a una verdadera revolución de las mujeres que se manifiesta en todos los ámbitos de la vida y en la mayoría de los países occidentales. La huelga general por la igualdad celebrada el 8 de Marzo movilizó a millones de personas, las manifestaciones pacíficas contra la política de Trump organizadas por mujeres o las innumerables redes tanto profesionales como privadas creadas por mujeres que trabajan para propiciar un cambio social son solo algunas de sus caras.

El efecto más inmediato de este momento crisálida y de las dimensiones del movimiento femenino es que muchas personas ven en las mujeres el potencial para guiar el cambio necesario de la dirección actual, que lleva a la humanidad hacia la autodestrucción; busca encontrar en las mujeres respuestas para crear nuevas formas en todos los ámbitos: política, economía, educación, arte, arquitectura, etc. “El mundo se salvará gracias a las mujeres de Occidente”, argumentó el propio Dalai Lama. Sin embargo, en principio, nadie sabe cómo. A juzgar por las cifras de violencia machista, el techo de cristal o el número de mujeres que alcanzan los puestos de mando, esto no parece tan fácil.

Que la mujer pueda cambiar el rumbo de la humanidad choca contra el propio patriarcado, que va más allá del machismo, y dicta las claves personales tanto de hombres como de mujeres, los modelos globales y hasta la propia forma de relación de la humanidad con el planeta. “El patriarcado es una creación histórica elaborada por hombres y mujeres (…) Ese pensamiento, nos han enseñado los hombres, ha de partir de la eliminación de los sentimientos (…) Las mujeres han aprendido a dudar de sus experiencias y a devaluarlas.”, afirma Gerda Lerder en su libro La creación del patriarcado.

El efecto más directo del patriarcado es la llamada “herida femenina” que se traduce en violencia machista, desigualdades sociales e injusticias vinculadas al género; en valorar lo masculino por encima de lo femenino y hacer del antropocentrismo la medida con la que se ha construido el mundo actual y desde la que se vive. Pero también se traduce en la forma de relacionarse la humanidad con el planeta donde tanto mujeres como hombres sufrimos las consecuencias.

Tomar conciencia en profundidad del patriarcado, que – insisto – va mucho más allá del machismo, y alcanza todos los niveles de la vida privada, pública y común es clave para poder trabajar desde el equilibrio de género. Contar con las herramientas de pensamiento, emoción y acción para intervenir en colectivos, instituciones, empresas y agentes socialmente activos es vital. Descubrir referentes en la historia, la psicología o la antropología e incluso liderazgo permitirá proponer caminos y posibles vías de equilibrio. Pero lo más importante es abrir la puerta al imaginario de igualdad social con el conocimiento profundo y el respeto de la diferencia personal para, desde ahí, provocar el cambio personal, educativo y social.

Cabe destacar que el cambio de paradigma, que muchas personas vinculan al llamado “despertar femenino”, va más allá del género y afecta a hombres y mujeres. Se trata de un viaje hacia el equilibrio entre lo racional y lo emocional, lo masculino y femenino, en busca del equilibrio de la mente y el corazón, del “siguiente paso en el desarrollo de la humanidad”.

por Javier Esteban, psicoanalista y profesor de hermenéutica de sueños en la USAL

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Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: adivínala.

Tras el vivir y el soñar está lo que más importa: despertar.

Antonio Machado

 

LA SABIDURÍA SOBRE LOS SUEÑOS Y EL TRABAJO TERAPÉUTICO

El uso de los sueños con fines terapéuticos acompaña a la humanidad al menos desde que ésta emplea la escritura. A lo largo de seis mil años los seres humanos hemos indagado sobre nuestra conciencia a través de los sueños. Caldeos, indios, egipcios, griegos… pueblos de los cinco continentes. Todas las escuelas psicológicas y terapéuticas – el psicoanálisis freudiano y junguiano, la terapia gestáltica y la neurociencia – han investigado los sueños. Todas las civilizaciones y psicologías, sin excepción, han comprendido la importancia de los sueños como el mejor método de conocer nuestro inconsciente y nuestras motivaciones desconocidas para actuar en la vida.

El trabajo terapéutico con los sueños es heredero de esta sabiduría universal. Este trabajo emplea métodos solventes y herramientas del saber humano para conocer los sueños y poder trabajar con ellos. Los sueños pueden trabajarse con rigor más allá de los prejuicios, la escuela o la ideología del terapeuta. Este es el principio que rige nuestra investigación a lo largo de los años y que fundamenta la formación que ofrecemos. Conocer el lenguaje de los sueños faculta al profesional de la psicología, la psiquiatría o al terapeuta para poder afrontar mejor su trabajo.

 

EL EMPLEO DE LOS SUEÑOS EN CONSULTA

El terapeuta o psicólogo que emplea en su trabajo los sueños acompaña al consultante mediante la escucha, la recolecta o la incubación de sueños. A través de los sueños el consultante establece un diálogo consigo mismo que es facilitado – nunca dirigido – por el terapeuta.

Es importante tener en cuenta que ninguna de las escuelas psicológicas posee la verdad sobre los sueños. En la terapia de sueños se deben combinar métodos asociativos, simbólicos, psicoanalíticos y gestálticos con herramientas de actuación como son la mayéutica, la actuación del sueño y sus partes, la imaginación activa, la conciencia corporal del sueño…

No existe una única interpretación de los sueños porque son polisémicos y sus verdades deben ser trabajadas en función de las necesidades del soñante. El trabajo terapéutico con los sueños es un saber que emplea distintos métodos y que requiere rigor, método, sensibilidad, atención y empatía.

El trabajo con los sueños genera un proceso en el que el consultante conoce sin censuras cuáles son sus deseos, sus apegos, sus pulsiones, sus virtudes y sus posibilidades. El terapeuta lo acompaña y le ayuda a encuadrar ese trabajo en una terapia existencial enfocada al crecimiento personal o a la desaparición de dificultades, síntomas o carencias personales.

El trabajo del terapeuta que emplea los sueños es un trabajo que se sitúa entre lo inconsciente y lo supraconsciente, respetando siempre a la persona y su destino o yo esencial.

El trabajo con los sueños ayuda al consultante a situarse en la vida sabiendo por qué actúa, cómo actúa y para qué actúa. Ello le permite ver sus necesidades y sus límites y facilita la integración de su personalidad.

Trazando el relato personal, el mapa emocional y simbólico del consultante con la ayuda de los sueños somos capaces de saber cómo se percibe el consultante y hacia donde se encamina. Y ahí comienza nuestra labor: acompañarle en el viaje de la salud.

La formación introductoria para el trabajo terapéutico con los sueños es fruto de años de investigación rigurosa y dota a los alumnos de diversas competencias como la comprensión del fenómeno de los sueños desde la neurociencia, el empleo de herramientas básicas y metodologías para la terapia con sueños o la destreza de comprender los propios sueños como fundamento para trabajar con los demás.

 

QUÉ APORTA EL TRABAJO TERAPÉUTICO CON SUEÑOS

El trabajo terapéutico con sueños facilita el autoconocimiento, permite la comprensión de los sueños, libera emociones, regula el descanso, reduce las pesadillas, ordena los procesos imaginarios, ayuda a reparara desequilibrios psíquicos causados por abuso de sustancias visionarias y adicciones, orienta la búsqueda del sentido de la vida, atempera la neurosis, mejora la autoestima, integra la personalidad y acompaña el crecimiento personal.

 

Esta es la segunda parte de la entrevista con los maestros acerca de su proceso “Camino Zen del Corazón” (CZC).

La primera parte de la entrevista la puedes ver aquí.

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A continuación vamos a reproducir una entrevista que hemos mantenido con los maestros Shishin Roshi y Shinko Roshi acerca del retiro “Camino Zen del Corazón”.

 

(Escuela de Atención -EA-) ¿Cómo empezó el “Camino Zen del Corazón”? (para abreviar pondremos “CZC”). Si empezáramos con el “Érase una vez…” ¿cómo seguiría?

(Shinko y Shishin) Érase una vez dos maestros Zen genuinamente interesados en su completa iluminación. Habiendo tenido muchas experiencias de despertar notaban que aún existía dentro de ellos un cuerpo de dolor que afloraba en ciertas ocasiones.

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Todos los seres humanos en nuestra andadura por la vida nos encontramos con conflictos, dificultades, decepción, dolor… En ocasiones pensamos que son los demás los causantes, pero llega un momento en el que asumimos nuestra responsabilidad y nos quedamos solos frente al espejo con preguntas sin respuesta ¿por qué me sucede esto? ¿qué tengo que ver con ello? Esta “llamada” puede llevarte a iniciar un camino personal para encontrar respuestas y conocer qué está pasando. Leer más