Entradas

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del «Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal»

Resultado de imagen de árbol familiar

Vamos a aproximarnos un pasito más a la importancia de conocer nuestra historia familiar, por la valiosa información que nos aporta. La familia es nuestro primer Universo, nuestro nido, es la primera fuente del amor y del dolor. Es nuestra primera escuela de vida.

De nuestro árbol genealógico familiar se despliega toda una herencia no solamente genética, si no ideológica, emocional, sexual, material; heredamos secretos, conflictos sin resolver, deseos no realizados que asumimos como propios.

Y es aquí donde aparece el conflicto interno que toda esta herencia genera, una dicotomía que nos separa y nos fragmenta internamente con mayor o menor dramatismo: ser fiel al sistema y cumplir las expectativas que este proyecta sobre nosotros, o ¿realizar nuestros propios deseos y sueños?

A lo largo de mi práctica terapéutica me di cuenta de lo importante que era tener una información más allá del individuo ya que algunos problemas le trascienden porque hay un “destino familiar” que cumplir dentro de nuestro sistema, y es esto lo que a veces impide que podamos desarrollarnos como individuos o tener relaciones sanas con otros.

Vamos a meditar sobre algunos de los elementos que integran esta problemática, y que al mismo tiempo nos ayude a ir introduciendo conceptos de esta espectacular e infinita dimensión inconsciente.

La lealtad al sistema; la identidad que nos da la familia hace que nos sintamos seguros solo por el hecho de pertenecer al grupo. Esta identificación y sensación de pertenencia hace que nos quedemos fijados  en roles muy determinados y que cumplen una función importante para la supervivencia del grupo. ¿Pero que es lo que nos pasa fuera del grupo?

Crecemos a la sombra de nuestro árbol así que nuestro trabajo es dar luz a toda esa información que desconocemos y que viene  de nuestros ancestros, saber entender y descifrar los mensajes del árbol es como dejar de ser ciego a muchos aspectos de nuestra vida  y nuestra historia familiar. Parte de la esa información nos la proporciona conocer el mito y la función que el árbol cumple dentro del seno familiar.

El mito; se puede decir que cada familia es un mito y cada miembro funciona según ese mito que conlleva una serie de valores, creencias y normas, que pueden funcionar de manera explicita o implícita, es decir que hay una parte consciente y otra inconsciente. Conocer el mito a nivel terapéutico es muy ventajoso ya que permite trabajar las dificultades de lo personal sin ir en contra de los valores del grupo de pertenencia.

Los secretos;  forman parte de la gran mayoría de las familias, a veces están relacionados con el mito y cumple una función importante en su momento y en las  circunstancias del sistema, pero si se fijan en el tiempo lo que sucede es que se terminan alimentando fantasías relacionadas con él y esto hace que se repitan sentimientos y conductas no expresados.

Por ejemplo: en un árbol, me di cuenta de cómo los hombres no eran valorados y esto hacia que en el sistema familiar en concreto los hombres asumieran el papel de débiles o directamente el sistema los elegía así. El hecho fue que una de las abuelas (la materna) había quedado embarazada de su primera hija siendo soltera. El padre no quiso responsabilizarse y abandono a la madre e hija.  Este hecho se le oculto a la hija diciéndole que su padre había muerto. Pero el resentimiento de su madre hacia los hombres hizo que su hija viera a estos como “débiles e irresponsables”.

Esto fue lo que ella trasmitió a su hija que se casó con un hombre débil. Y la hija de estos tenía relaciones que no duraban más allá de unos meses, ella lo achacaba a la incapacidad de los hombres a responsabilizarse y comprometerse. Fue muy curioso descubrir que nadie, sobre todo las mujeres, viera esto como una dificultad en ellas. Aquí ya tenemos la realización de un mito que tuvo su  origen en el secreto de la abuela.

La reparación; empieza en el momento que el secreto se desvela y uno puede darse cuenta de que los sentimientos transferidos del sistema perpetúan el “Mito familiar” que ya no cumple otra función que la de vengar el honor de la familia haciendo débiles a los hombres y a las mujeres “fuertes”, pero también desdichadas.

Con estos breves flashes se evidencia que conocer el árbol propio, sorprende y conmueve. La persona que lo elabora siempre queda maravillada de la historia que le relata su árbol. Es como si se fuera reconstruyendo una historia compleja, un testimonio colectivo que va revelando aspectos desconocidos hasta la fecha.

Y de cómo esta nueva manera de ver a la familia, alivia y repara viejas y profundas heridas.

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster Transpersonal y Juego de la Atención. Para más información, consultar web:

Máster PRESENCIAL en Técnicas de Terapia Transpersonal

Máster ONLINE en Técnicas de Terapia Transpersonal

Herramientas Transpersonales Básicas para Profesionales

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

Imagen relacionada

Dada la importancia de lo que estamos tratando y la necesidad de integrarlo bien, vamos a ir montando una “Historia de Vida” por grabaciones. El recuento de las vivencias que nos han marcado.

Como si fuera una historia en cuadritos, cuyo protagonista eres tú mismo. Se trata de comprenderte a ti mismo a través de tus vivencias. Esta comprensión es imprescindible para  poder  dejar de juzgar y culpabilizar, tanto a ti mismo como también a los demás.

Si ya has trabajado con grabaciones anteriormente, mejor. Ya has comprobado lo que estamos afirmando aquí. Siempre hay algo para repasar, alguna grabación nueva que surgió o alguna reacción indeseada que todavía persiste. Basta que pienses en reacciones tuyas de los últimos tiempos y seguramente encontrarás algo importante sobre lo que trabajar.

Hasta que no nos iluminamos, nuestras memorias siguen teniendo poder sobre nosotros. Así que abre tu mente a una revisión profunda y bonita de tu pasado, para pulir algún detalle que se quedó sin limpiar, algún matiz que mantiene vivo algo que no quieres. O una grabación a la que no diste importancia hasta ahora y que sí la tiene.

En esta primera fase, vamos a recopilar nuestra Historia de Vida. Tanto grabaciones negativas como positivas.

A veces los recuerdos positivos nos paralizan y no conseguimos seguir adelante, queriendo volver emocionalmente al pasado. Un momento de contacto profundo y amor con mamá o papá, un momento de gran unión familiar en que te sentiste protegido y arropado, puede ser un recuerdo que no te permite avanzar ni valorar lo que tienes ahora…

Por tanto, vamos a volver a tus primeros recuerdos, los de la primera infancia.

Busca un momento tranquilo para ti, 15 o 20 minutos en que puedas estar sola/o.

Busca fotos tuyas de bebe o de tus primeros años y obsérvalas detenidamente, tratando de conectar emocionalmente con esta fase de tu vida. Haz cosas fuera de lo normal: compra un chupete y úsalo en este ejercicio.

Siente como era la sensación de mamar en el pecho de tu madre. El contacto con el agua cuando te bañaban.

Deja que afloren recuerdos de esta época, momentos en la cuna, cuando andabas a gatas, cuando tenías pañales, tus primeros pasos.

Momentos con tu madre, con tu padre, con tus hermanos, abuelos, niñeras. Posiblemente afloren sensaciones físicas básicamente, pues a veces, no tenemos recuerdos conscientes.

Simplemente regístralo y observa si son recuerdos agradables o no.

No dudes de lo que sientas pues son memorias guardadas celosamente en tu psiquismo. Si aparece alguna escena especialmente intensa, vívela emocionalmente, de principio a fin, tenga el cariz que tenga. No huyas de la emoción, ni cambies de registro. Siéntelo de forma plena, con toda la presencia que seas capaz, sea agradable o dolorosa.

Cuando acabes, escribe todo lo que surgió en tu cuaderno, de forma cronológica y con énfasis especial en sensaciones y emociones. Si no surgió nada especial, no te importe.

O no hay recuerdos especiales o no es el momento de tratarlos. Acepta siempre lo que tu psiquismo te ofrece en cada momento. ¡Sabe muy bien lo que hace!

Repite el ejercicio anterior unas semanas después. Trata de revivir la relación con los hermanos, las comidas en casa, los primeros recuerdos en el colegio, con colegas y profesores. Como te sentías fuera de casa, pues fue tu primer encuentro con el mundo exterior.

Cuando acabes, describe las escenas en tu cuaderno, cronológicamente, dando énfasis a las emociones que sentiste en cada momento. Procura poner los detalles, hechos o palabras, que hicieron saltar tus emociones.

Cuando termines, relee lo que has escrito en ambos momentos y mira si estas emociones las sigues sintiendo en tu vida actual. Subraya las escenas que te parecen de mayor relevancia.

Durante este periodo de contacto con tu memoria de infancia, busca una foto de esa época que te toque especialmente el corazón y llévala contigo, en tu cartera o colócala en tu mesita de noche.

Mírala con frecuencia, conecta con tu niña/o, la parte tuya que pasó por todas estas escenas que has estado reviviendo…

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster Transpersonal y Juego de la Atención. Para más información, consultar web:

Máster PRESENCIAL en Técnicas de Terapia Transpersonal

Máster ONLINE en Técnicas de Terapia Transpersonal

Herramientas Transpersonales Básicas para Profesionales

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal


Resultado de imagen de el inconsciente

Vamos a continuar nuestra Historia de Vida. Va a ser una de las bases de nuestro trabajo interior, sobre el que vamos a trabajar. Nos puede aclarar la causa de muchos miedos e inseguridades, así como también de dificultades para relacionarse, para ser asertivo diciendo lo que piensas y sientes, de hacer continuamente concesiones o tener actitudes rígidas o competitivas. Es aquello de: “háblame de tu infancia para que te pueda conocer”…

Os sugerimos completar vuestra historia siguiendo la secuencia en el tiempo.

Y os recomendamos dedicaros al menos 10 o 15 minutos durante la semana.

Tratad de recordar vivencias con tus padres, con la familia en general, en el colegio, en el inicio de la pubertad (alrededor de los 11 ó 12 años). La revisión de todo aquello que se  haya quedado guardado en tu memoria y en tu psiquismo, es determinante en tu trabajo interior. Bajo ningún concepto pienses que es una pérdida de tiempo, sino todo lo contrario: es ponerte en PRIMER LUGAR por primera vez en tu vida. Es darte la importancia que tienes dentro del Universo. Es poner las bases para encontrar el lugar que te ha sido encomendado, los primeros pasos para encontrar tu propósito vital y tu función en este mundo.

Es importante ser honesto/a y permitirte sentir exactamente aquello que fue, sin tratar de retocarlo ni suavizarlo con tu perspectiva de adulto.

No se trata de culpabilizar ni echar responsabilidades a nadie, sino de conocer nuestros sentimientos y su origen tal cual son.

Cuando termines, escríbelo en tu cuaderno dando especial importancia a las emociones y a las palabras, gestos y actos que las provocaron.

No rebusques con esfuerzo, sino sólo recoge lo que brota de forma natural en este momento.

En este ejercicio retrospectivo, pasa a tu adolescencia. Aquí las escenas seguramente toman otro cariz. Es una etapa en que cambian mucho tus actitudes con los padres y las de ellos contigo. Aparecen los primeros amores y el contacto con la sexualidad.

La forma de vida cambia y también tus necesidades.

Es común que haya enfrentamientos donde antes había acuerdo y encuentro. Atención a la reacción de los padres ante los primeros novios/as y como esto repercutió en ti. También ten en cuenta tu primer amor, el desarrollo de la relación y si te sentiste aceptado/a o rechazado/a. Todo esto puede estar activo todavía hoy. La actitud de los padres ante los estudios y la independencia en las salidas habrá influido mucho sobre tus actitudes en el trabajo y tu sentido de la responsabilidad.

Apuntalo todo en tu cuaderno. No importa el tiempo que te lleve, date el espacio que necesites, no hay prisa para alcanzar ningún objetivo. Disfruta de esta oportunidad de contacto contigo mismo/a y de tus memorias, sean las que sean.

No recrimines nada, no enjuicies nada, sólo permite que brote, que salga, que se exprese, que se manifieste como venga. ¡Cada uno es un mundo!

Habla del pasado con tu familia, crear un ambiente favorable a los recuerdos de esta etapa más reciente y también importantísima. Busca fotos de tu adolescencia, de tu pandilla o de tus novias/os de entonces. Esto te ayudará a recopilar información importante.

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster Transpersonal y Juego de la Atención. Para más información, consultar web:

Máster PRESENCIAL en Técnicas de Terapia Transpersonal

Máster ONLINE en Técnicas de Terapia Transpersonal

Herramientas Transpersonales Básicas para Profesionales

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

para más información, consultar web:

Máster PRESENCIAL en Técnicas de Terapia Transpersonal

Máster ONLINE en Técnicas de Terapia Transpersonal

Herramientas Transpersonales Básicas para Profesionales

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

 

Una vez creada la grabación original, experiencias similares posteriores van reforzándola más y más, hasta que vemos que lo mismo se repite eternamente, y en ese momento quedas convencido/a de que aquello es irremediable y formas tus conclusiones, que para ti son verdades absolutas: el mundo es enemigo, no me quieren, no soy capaz, es peligroso ser espontáneo/a y expresarse…

Esta misma creencia se materializa fuera y se confirma con hechos. Pasas a percibir solamente aquello que encaja con tu idea.

Ejemplo didáctico el caso de una pareja, dónde él se sentía abandonado cada vez que su mujer se iba con las amigas o hacía algo personal suyo. Registraba estos momentos y sufría intensamente, pues su madre le había abandonado de niño. Por más que hiciera la esposa, no había manera de contentarlo. No registraba todas las atenciones que le brindaba, pero cualquier pequeña ausencia era para él la confirmación de su abandono. Hasta que no se dio cuenta de que lo que le dolía era la falta de su madre, no pudo reconocer todo el amor que tenía por él su mujer…

Así andamos por la vida, cada uno con su grabación a cuestas, ¡hasta tomar conciencia de cómo funciona tu mente y darle solución! ¿No quieres ser feliz? Este es un camino…

¡Avancemos entonces!

Aprendamos a estar en el aquí y ahora, viviendo cada instante, percibiendo cómo es estar atento a todo lo que pasa aquí, en este instante, con estas personas, conmigo mismo. Podemos usar cada segundo y cada reacción emocional que sintamos para estar leve, feliz y disfrutar o para “picarse” con algo, quedarse frustrado/a, creer que las cosas deben ser de otro modo.

Siempre hay algo exterior que justifique perder el estado de levedad y de bienestar. Si esto ocurre, una grabación del pasado se ha activado y te ha pillado. Así de sencillo. Sólo que este estado, muchas veces vivido, se ha podido hacer crónico.

Sensaciones de inseguridad, de frustración… han sustituido el estado natural de bienestar, el que corresponde a tu verdadera naturaleza. Algunos siempre volvemos a caer en miedos y en ansiedades, en no tener confianza en nosotros/as mismos/as. Comienza a verlo simplemente como estados creados por grabaciones y a los que te has habituado.

Si durante esta quincena aparece alguno de estos estados crónicos desagradables, en vez de sentirte incapaz de remediarlo, comienza a tomar conciencia de que proviene de una grabación del pasado. En lugar de sufrir con ello, aprovecha este malestar para localizar la grabación. Se llega a ella por medio de la emoción, no de la memoria intelectual.

Igual que a los recuerdos intrauterinos se llega básicamente por las sensaciones físicas, las grabaciones posteriores suelen ser emocionales.

Toma conciencia de lo que estás sintiendo. Dale un nombre a tu emoción. Pregúntate a ti mismo cuándo te sentiste así en tu niñez. Recuerda qué estaba ocurriendo, cuáles eran las circunstancias, qué personas estaban presentes, qué dijeron, cómo reaccionaste ante lo que dijeron o ante sus gestos, sus caras… Localiza los sentimientos que tuviste: rechazo, desprecio, indiferencia, dolor, rabia, incomprensión, frustración, sentimiento de injusticia…

Empieza a darte cuenta de que, aunque las circunstancias han cambiado, las emociones son las mismas de entonces y las reacciones también. Estás reaccionando de la misma forma que lo hiciste ante los padres, los hermanos, los profesores, la familia, los niños del colegio. Sigue siendo la emoción del niño/a que tú fuiste hace años…

Apúntalo en tu cuaderno con todos los detalles. No dejes de hacerlo, pues más adelante vas a aprender a neutralizar completamente esta reacción. Por el momento es suficiente con que te des cuenta de que todo ello corresponde a tu pasado.

Si tienes la suerte de que durante la quincena no ha surgido ninguna reacción de sufrimiento ni de rabia, ¡enhorabuena! Esto significa que realmente sabes disfrutar. En este caso, te aconsejamos que aproveches tomando conciencia de tus sentidos.

Dedica 5 minutos diarios para experimentar con cada uno de tus sentidos. Un día te centras solamente en tus oídos. Deja que los sonidos entren en ti, resuenen en ti, cojan un colorido y una forma definida dentro de ti. Otro día dedícate a observar durante 5 minutos seguidos una flor o un paisaje o un cuadro o la foto de alguien que quieras o te llame la atención. Otro día, toca diferentes texturas, plantas, piedras, tejidos… también a tus personas queridas. Al día siguiente pon toda tu atención en el sabor de las diferentes frutas.

Finalmente, dedica los 5 minutos del último día para reconocer y sentir los olores de diferentes flores y frutas, del césped, de la tierra mojada, del mar… Hay todo un mundo para ser reconocido a través de los sentidos. Si quieres, pasa una semana con un solo sentido y otra semana con otro. Todo ello va ir dándote sensaciones nuevas, aumentando la gama de tus percepciones y ampliando tu sensibilidad.

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

para más información, consultar web:

Máster PRESENCIAL en Técnicas de Terapia Transpersonal

Máster ONLINE en Técnicas de Terapia Transpersonal

Herramientas Transpersonales Básicas para Profesionales

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

 

Si en los anteriores posts sobre Grabaciones Emocionales (a los que puedes acceder aquí para leer el primero y aquí para el segundo) has podido localizar en ti un estado-base grabado desde tu gestación, habrás comprobado cómo esta sensación coarta toda tu libertad para sentir.

Habrás podido comprender la importancia de localizar esta parte en ti que es totalmente repetitiva y automatizada. Pero hay suerte: el inconsciente es muy, muy literal y por esto mismo, se deja manejar bastante bien.

¡Puedes meter información nueva en tu ordenador, puedes borrar información, y así remediar cualquier grabación! Va a depender de lo que quieras hacer y de tu constancia.

Como los niños son muy impresionables y no tienen formas organizadas para defenderse de las agresiones e invasiones del mundo exterior, la mayor parte de las grabaciones provienen de la infancia, de la pubertad y de la adolescencia. Tienen diferente cariz:

  1. Las de la infancia suelen ser muy ligadas al miedo y a la impotencia

Hay que recordar que un niño realmente no tiene recursos; según la familia que le ha tocado, a ella se tiene que amoldar. Además, es una etapa en la que hay que obedecer, no suele haber otra alternativa.

Puede tocarle una familia amorosa y protectora (a veces demasiado) o una familia desestructurada y conflictiva. Si los padres le explican el por qué de las cosas, el niño puede formar estructuras sólidas y crear una personalidad equilibrada. En cambio, si los padres imponen las cosas, el niño se siente incomprendido y más tarde se va a rebelar, a veces en momentos y lugares inadecuados y de forma destructiva para él. Si hay violencia en la familia, el niño siente pánico y más tarde de adulto puede llegar a comportarse igual, por mucho que lo odie.

Es importante saber que en el momento en que se activa una grabación no se para uno a razonar si es algo bueno o malo. Se funciona en automático, como el teclado de un piano: si das a una tecla concreta va a sonar siempre la misma nota. El piano no juzga si es la correcta o no.

Lo que es cierto es que el niño es como una esponja y absorbe lo que hay en el ambiente familiar. ¡Esto es ley! Lo que hay, el niño lo hace suyo.

Por esto mismo, no debes sentirte culpable si en algún momento actúas como lo hicieron en tu casa, de una forma que rechazabas. Simplemente has absorbido lo que había. Ahora, la suerte es que tomando conciencia de lo que hay y de cómo funciona la mente, ¡puedes transformarlo en aquello que realmente quieres!

Un ejemplo didáctico es el de una chica cuyo padre era muy impaciente y exigente. Ella sufría una tensión enorme y una sensación de no poder equivocarse jamás. A pesar de sus esfuerzos por evitarlo, con sus hijos repetía la misma exigencia y se impacientaba ante cualquier fallo. Sólo cuando neutralizó la grabación de infancia con su padre, pudo cambiar su actitud con los hijos.

           2. En la pubertad y la adolescencia las grabaciones suelen girar alrededor de la culpa y el poder

Es una época en la que la rebeldía es normal y hasta beneficiosa para configurar la Personalidad, el Yo personal. Pero esta etapa no suele ser comprendida por la familia, así que el adolescente se ve dividido entre seguir su camino o seguir obedeciendo. Si rompe las reglas siente su poder personal, pero al tiempo siente culpa. Si las sigue, se siente coartado.

Las reglas ya están interiorizadas y el conflicto no es solo con los padres y el entorno, también es interno. Si obedezco, mal, y si no obedezco, peor. Por ello, el rebelde suele sufrir y al tiempo sentir su triunfo. Este conflicto a veces crea hábitos destructivos que el adulto luego perpetúa, hasta darse cuenta que también esto es una grabación que puede transformar.

Las grabaciones de este período suelen girar alrededor del poder y de su pérdida. También sobre la injusticia, no sentirte comprendido, no permitirse vivir, tener trabas para lanzarte libremente a explorar el mundo, la sexualidad, el contacto con los demás.

Un ejemplo didáctico es el alumno que pasó su infancia enfrentando a su padre para defender a su madre de críticas y desvalorización, luego de adulto, no podía evitar enfrentamientos continuos en su hogar y en su trabajo. Su vida era un infierno, siempre luchando en una guerra sin cuartel. Vivía en un ring de boxeo. Al trabajar su grabación, consiguió por fin sentir paz y, lo más importante, disfrutar de la vida. Como estaba viciado en la adrenalina que produce la lucha y era adicto al subidón del enfrentamiento con otros, la paz y el disfrute era imposible.

 

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

Para información: Web «Meditación Mente-Corazón»

 

El triunfo y la «moda» del mindfulness en estos últimos años se debe a un factor fundamental: la ciencia.

El mundo occidental ha tomado las prácticas milenarias del budismo y de filosofías orientales y las ha pasado por el tamiz científico; tras unas semanas de práctica diaria de meditación hay cambios físicos en nuestro cerebro comprobado con técnicas de neuroimagen. Pero, ¿sirven para algo estos cambios?

Por otro lado se ha demostrado su eficacia terapéutica y está incluido en las técnicas de intervención psicológica de tercera generación, pero ¿qué efectos pueden tener esos cambios cerebrales para lograr mayor bienestar y en mi felicidad?

Antes de responder a estas preguntas quizá deberíamos preguntarnos por qué no somos felices, cual es la razón por la que nuestra vida viene acompañada de sufrimiento. Al reflexionar sobre nuestros momentos de sufrimiento a lo largo de la vida observamos que en su mayoría vienen originados por conflictos en las relaciones personales, por determinados fracasos, por el miedo a sentirnos excluidos, por no sentirnos especiales y en ocasiones por no sentirnos valorados por los demás. En definitiva el sufrimiento viene, en su mayoría, de expectativas no cumplidas; es nuestra interpretación sobre lo que sucede y la creencia sobre lo que debería suceder, la causa que subyace bajo el sufrimiento, y con ello podríamos deducir que es nuestra propia mente la que nos hace sufrir y no los hechos en sí mismos.

El hecho de comprender la causa del sufrimiento nos ayuda pero no impide que sigamos sufriendo. Es necesario entrenarnos en la observación de nuestros contenidos y procesos mentales y aprender a no identificarnos con ellos.

El mindfulness es poner atención plena a lo que está ocurriendo en mi mente, es contemplar los pensamientos y emociones desde cierta distancia pudiendo observar así el dolor, la rabia, la envidia o lo que sea que haya en ese momento en mi mente sin identificarnos plenamente. Algo parecido a observar desde la calma de la profundidad el oleaje de la superficie.

Resultado de imagen de mindfulness

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

Si creemos que es la interpretación de la mente la que nos hiere y nos daña y no la realidad en sí, parecería lógico pensar que la solución es reprimir las emociones y pensamientos que nos dañan y que dañan a otros; sin embargo la represión no consigue eliminar la emoción ni el pensamiento negativo, lo que suele suceder es todo lo contrario: la emoción negativa emerge de nuevo intacta o con más fuerza que antes.

La mayoría de nosotros hemos intentado reprimir muchas de las cosas que no nos gustan de nosotros mismos en algún momento y hemos comprobado que apenas se consigue una ligera mejoría. Requiere un enorme esfuerzo luchar contra ellas porque es luchar contra el inconsciente más profundo, contra los condicionamientos que el cerebro ha ido adquiriendo durante toda nuestra vida. Pasado un tiempo el esfuerzo nos deja agotados. Luego, al no conseguir eliminarlas, vienen la culpa y la vergüenza.

Parece una meta imposible de alcanzar sin alternativas para llegar: o daño a otros dando vía libre a la emoción o la reprimo (si lo consigo) y me daño a mí. La solución parece estar en tomar conciencia de lo que ocurre en mi mente. Comprender que lo que sucede es producto de los condicionamientos de mi cerebro produce una gran liberación. Además, el hecho de tomar conciencia de lo que sucede hace que la propia emoción pierda fuerza poco a poco por sí misma. Permitir que ocurra es lo que produce la transformación de la emoción sin dañar a nadie ni a mí mismo.

La emoción siempre tiene una expresión en el cuerpo, si aprendemos a sentirla y a identificarla aprenderemos también a reconocer la emoción desde su inicio, a comprender su función y, en definitiva, a manejarla y a empezar a utilizarla en nuestro propio beneficio… y en el de los demás.  

sueños

Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa: adivínala.

Tras el vivir y el soñar está lo que más importa: despertar.

Antonio Machado

 

LA SABIDURÍA SOBRE LOS SUEÑOS Y EL TRABAJO TERAPÉUTICO

El uso de los sueños con fines terapéuticos acompaña a la humanidad al menos desde que ésta emplea la escritura. A lo largo de seis mil años los seres humanos hemos indagado sobre nuestra conciencia a través de los sueños. Caldeos, indios, egipcios, griegos… pueblos de los cinco continentes. Todas las escuelas psicológicas y terapéuticas – el psicoanálisis freudiano y junguiano, la terapia gestáltica y la neurociencia – han investigado los sueños. Todas las civilizaciones y psicologías, sin excepción, han comprendido la importancia de los sueños como el mejor método de conocer nuestro inconsciente y nuestras motivaciones desconocidas para actuar en la vida.

El trabajo terapéutico con los sueños es heredero de esta sabiduría universal. Este trabajo emplea métodos solventes y herramientas del saber humano para conocer los sueños y poder trabajar con ellos. Los sueños pueden trabajarse con rigor más allá de los prejuicios, la escuela o la ideología del terapeuta. Este es el principio que rige nuestra investigación a lo largo de los años y que fundamenta la formación que ofrecemos. Conocer el lenguaje de los sueños faculta al profesional de la psicología, la psiquiatría o al terapeuta para poder afrontar mejor su trabajo.

 

EL EMPLEO DE LOS SUEÑOS EN CONSULTA

El terapeuta o psicólogo que emplea en su trabajo los sueños acompaña al consultante mediante la escucha, la recolecta o la incubación de sueños. A través de los sueños el consultante establece un diálogo consigo mismo que es facilitado – nunca dirigido – por el terapeuta.

Es importante tener en cuenta que ninguna de las escuelas psicológicas posee la verdad sobre los sueños. En la terapia de sueños se deben combinar métodos asociativos, simbólicos, psicoanalíticos y gestálticos con herramientas de actuación como son la mayéutica, la actuación del sueño y sus partes, la imaginación activa, la conciencia corporal del sueño…

No existe una única interpretación de los sueños porque son polisémicos y sus verdades deben ser trabajadas en función de las necesidades del soñante. El trabajo terapéutico con los sueños es un saber que emplea distintos métodos y que requiere rigor, método, sensibilidad, atención y empatía.

El trabajo con los sueños genera un proceso en el que el consultante conoce sin censuras cuáles son sus deseos, sus apegos, sus pulsiones, sus virtudes y sus posibilidades. El terapeuta lo acompaña y le ayuda a encuadrar ese trabajo en una terapia existencial enfocada al crecimiento personal o a la desaparición de dificultades, síntomas o carencias personales.

El trabajo del terapeuta que emplea los sueños es un trabajo que se sitúa entre lo inconsciente y lo supraconsciente, respetando siempre a la persona y su destino o yo esencial.

El trabajo con los sueños ayuda al consultante a situarse en la vida sabiendo por qué actúa, cómo actúa y para qué actúa. Ello le permite ver sus necesidades y sus límites y facilita la integración de su personalidad.

Trazando el relato personal, el mapa emocional y simbólico del consultante con la ayuda de los sueños somos capaces de saber cómo se percibe el consultante y hacia donde se encamina. Y ahí comienza nuestra labor: acompañarle en el viaje de la salud.

La formación introductoria para el trabajo terapéutico con los sueños es fruto de años de investigación rigurosa y dota a los alumnos de diversas competencias como la comprensión del fenómeno de los sueños desde la neurociencia, el empleo de herramientas básicas y metodologías para la terapia con sueños o la destreza de comprender los propios sueños como fundamento para trabajar con los demás.

 

QUÉ APORTA EL TRABAJO TERAPÉUTICO CON SUEÑOS

El trabajo terapéutico con sueños facilita el autoconocimiento, permite la comprensión de los sueños, libera emociones, regula el descanso, reduce las pesadillas, ordena los procesos imaginarios, ayuda a reparara desequilibrios psíquicos causados por abuso de sustancias visionarias y adicciones, orienta la búsqueda del sentido de la vida, atempera la neurosis, mejora la autoestima, integra la personalidad y acompaña el crecimiento personal.

 

 

por Javier Esteban, psicoanalista y profesor de hermenéutica de sueños. Colaborador en el Máster de Terapia Transpersonal

para más información, consultar web:

Máster PRESENCIAL en Técnicas de Terapia Transpersonal

Máster ONLINE en Técnicas de Terapia Transpersonal

Herramientas Transpersonales Básicas para Profesionales

Crescendum, desarrolla tu Potencial desde lo transpersonal

por César Rodríguez Espinel, mitólogo

Si hay una imagen que nos debe venir a la cabeza cuando oímos hablar de mitología, es ésta: el Mito de la Caverna, un relato que nos regala Platón en el Libro VII de su República. Éste es el mito por antonomasia y uno de los mejores ejemplos de pensamiento simbólico que podemos encontrar. Todos conocemos este relato, quien más quien menos lo recuerda de sus clases de Filosofía en el instituto. Pero debemos tener cautela con la palabra «mito». Generalmente uno ve que numerosas universidades ofrecen cursos y seminarios de mitología e iconografía que parecen aptos sólo para unos pocos alumnos de Humanidades. Y esto no deja de ser cuanto menos sorprendente, ya que todo lo que quiero decir se resume en esto: la mitología es un conjunto de relatos simbólicos. El símbolo configura un lenguaje que nos ayuda a entender el pasado, y es un lenguaje muy concreto: el poético, el metafórico. El ser humano necesita completarse, eso está más que claro, y parece que para completarnos necesitamos ese tipo de pensamiento simbólico/metafórico/poético.

El Mito de la Caverna no es sólo la teoría del conocimiento de Platón, pues en este relato el filósofo no cierra ni tampoco explica las cosas. ¿Por qué? Porque las interpretaciones de un mito (y de los símbolos que encierra) son infinitas, ya que el símbolo nos religa con algo trascendente, y lo trascendente tiene infinitas interpretaciones para cada uno. Un símbolo jamás llega a conocerse completamente, hay que convivir con él porque constantemente se actualiza y nos devuelve una información, del tipo que sea (emocional, mental, espiritual…). Si dejamos el símbolo anclado en el pasado y le impedimos evolucionar, perderá su sentido como enlace con lo trascendente.

Teniendo esto claro, podemos acceder al quid de la cuestión. Recordemos brevemente lo que nos dice el mito. Cuenta Platón que había una caverna en la que estaban unos hombres encadenados, por los tobillos y por el cuello, de espaldas a una pared. No veían la pared, sólo veían el muro de la caverna delante de ellos. Detrás de la pared (y de ellos mismos), unos hombre y mujeres pasaban llevando objetos sobre sus cabezas, y detrás de ellos les iluminaba un fuego. Ese fuego emitía una luz que iluminaba los objetos que movían esas personas sobre sus cabezas, proyectando sus sombras sobre el muro de la caverna. Los hombres encadenados piensan, lógicamente, que esas sombras son la realidad. Porque además los objetos se mueven. Y las personas que llevan los objetos hablan, por lo que los cautivos piensan que son las sombras las que hablan. Los encadenados están siempre ahí, mirando esa especie de cine todo el tiempo. Y están convencidos de que ésa es la realidad.

Pero, de repente, algo ocurre. El hecho mágico que da lugar a todas las transformaciones: uno de los hombres encadenados es de repente liberado. Uno podría pensar que qué bien, cadenas fuera, es libre por fin. Pero nada más lejos de la verdad. Aquí empiezan los problemas. Porque vivir de la otra forma es muy fácil y cómodo: quedarse sentado a ver qué sombras vienen y qué sombras se van, qué bien la vida, qué mal la vida… Pero de repente llega alguien y te dice: «no, no, no te quedes ahí sentado. Levántate y anda». Claro, entonces el hombre se levanta, da la vuelta al muro y se da cuenta de que esas sombras no son la realidad. Que se parecen mucho porque son una proyección en una pared como consecuencia del fuego. Que es luz. Y la luz se proyecta sobre los objetos y justamente lo que no deja pasar la luz configura el contorno de lo que crees que es la realidad, es decir, una ausencia de luz. Metáfora bellísima.

Pero la cosa no termina aquí, porque el hombre descubre que puede salir de la caverna. Y que el fuego no es la verdadera fuente de luz, hay una que es mucho mayor: el Sol. Y esta metáfora es posiblemente la más importante, porque hay dos fuentes del luz. Platón los distingue con el fuego y el sol. En la Biblia, el libro del Génesis 1:3 se recoge la famosa frase:

«Entonces dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.»

Sin embargo, son muchos los lectores de la Biblia que se sorprenden cuando leen versículos después (1:16) que Dios creó el Sol y la Luna. ¿Qué es esa luz que Dios crea el primer día y que separa la luz de las tinieblas cuando el día y la noche aún no han sido creados? Son los dos mismos tipos de luz que en Platón. Esa «luz primera» del Génesis es el sol de Platón, el Conocimiento único. El sol físico del Génesis se convierte en la luz intelectual, el fuego de Platón. Este fuego nos dice la «mentira», pero es necesario para acceder al Sol. Pero Platón insiste: cuidado, no le fue nada fácil al ex-cautivo salir de la caverna, porque no estaba acostumbrado a esa luz, al Conocimiento. De hecho no puede ver, así que se va colocando poco a poco a la sombra de las cosas. Un poco más adelante ve la realidad (esta vez sí) a través de su reflejo en el agua. Y poco a poco va siendo capaz de mirar directamente los árboles, las rocas o los animales hasta que es capaz de contemplar el mismísimo Sol.

Resultado de imagen de mito de la caverna

Podríamos decir que el ex-cautivo ha alcanzado la Iluminación, el Nirvana, el Conocimiento único. Vale, pero ¿y ahora qué? Esa pregunta la dejaremos para otra ocasión…

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta web: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

«Meditación no es lo que piensas», me dijo un maestro de yoga hace muchos años, cuando empezaba a interesarme por ella.

Meditar es estar atento…

… estar atento en cada momento que sucede en mi vida, en cada actividad, en cada estímulo que excita mis sentidos, en cada bocanada de aire que entra en mi cuerpo, en cada palabra que acaricia mis oídos, en cada palabra que me hiere, en cada cosa que me sucede, en cada situación de injusticia que me toca vivir…

Por tanto, meditar no es sentarse en una postura sobre un cojín para cerrar los ojos y reflexionar sobre algo, no es sentarse a perdonar ni a proponerse ser mejor persona, ni a reprimir las emociones que me hacen daño. Sin embargo, para llegar a la atención plena en cada momento de mi vida, la sentada es un entrenamiento necesario. La sentada me ayuda porque facilita la atención si dedico unos minutos en exclusiva a observar mi mente, es más fácil aprender a estar atento si no tengo estímulos externos.

Meditar no es una actividad más, es ser uno mismo observando lo que hay, es aceptar lo que aparece, es estar atento, es observar el dolor, la tristeza, la alegría y las cosas que suceden en mi mente pero desde otra dimensión distinta a lo acostumbrado, es dejar de identificarte con la mente que siempre anhela algún deseo nuevo, la que casi siempre quiere que las cosas sean distintas de como son.

 

¿PARA QUÉ LA MEDITACIÓN?

Llevamos una vida acelerada, con un nivel de exigencia como nunca antes en la Historia, la mente se siente presionada para dar la talla que exige la sociedad, para dar y dar, no parar, compaginar la vida familiar, la social, la profesional… esto genera estrés, ansiedad, infelicidad y en muchas ocasiones psicopatologías o enfermedades mentales.

La Atención en la Respiración

Un tipo de meditación que puede ayudar a calmar nuestra mente es atender la respiración. La respiración está controlada por un sistema nervioso autónomo, de manera que ocurre espontáneamente sin que yo tenga que ocuparme de ella. Sin embargo, también puede ser un acto voluntario y puedo intervenir en él, si lo deseo. Si observo un poco la respiración cuando estoy agitado, me daré cuenta de que ésta también está agitada; y sin embargo cuando estoy relajado mi respiración también transcurre lenta y pausada. Es una suerte que también tenga un efecto recíproco, es decir, si intervengo en mi respiración, puede tener un efecto relajante en el sistema nervioso. Esto es un tesoro que llevamos dentro: la posibilidad de poder darme cuenta de mi estado de ansiedad o de estrés y poder trabajarlo desde la respiración, simplemente siendo consciente de ella y haciéndola más lenta y profunda, ablandando y tranquilizando la tensión.

La respiración abdominal es muy completa, si intervengo y la ralentizo, empezaré sintiendo tranquilidad. Por otro lado la respiración puede ser objeto de mi atención: como siempre la tengo a mano, puedo concentrarme en ella cuando quiera y me ayuda a mantener mi atención.

La Actitud

La actitud hacia mi mente debe ser amable, puedo esbozar una sonrisa interior que me ayudará a contemplar la mente sin juzgar ni castigar lo que aparezca, es importante entender que no se trata de reprimir, ni cambiar las emociones negativas, es aceptar y contemplar lo que hay.

Hay muchas maneras de meditar y el objeto de la meditación puede ser el propio cuerpo, la mente, una emoción, un sonido…

 

EJEMPLO DE MEDITACIÓN

  • Desarrollo de la Atención

Esta meditación es un buen ejemplo para iniciarse en la práctica, ayuda a un entrenamiento de la atención:

Siéntate cómodamente y encuentra tu postura, tómate un tiempo, no hay prisa, este es el único momento que existe. Ahora lleva tu atención al pie izquierdo, nota qué sientes, no lo analices, sólo siéntelo. Sube por la pantorrilla hasta la rodilla, detente unos instantes, siente si hay dolor o tensión, si lo hay, corrige la postura. Lleva tu atención al otro pie y haz lo mismo. Una vez que llegues a la pelvis continúa, céntrate en tu abdomen, relájalo si es necesario, siente cómo se mueve por el efecto de la respiración. Ahora recorre tu espalda, poco a poco, hasta las vértebras cervicales. Se trata de hacer un suave recorrido por tu cuerpo, para aprender a escucharlo y para desarrollar la atención; cuando pierdas la atención vuelve a donde lo dejaste, no te juzgues, tu mente sólo hace su función… Déjala, vuelve y vuelve una y otra vez cada vez que te distraigas…

Ahora recorre tus brazos, desde una mano hasta el hombro, siente la piel, el frío o el calor, concéntrate en tus sensaciones pero no te enredes, da igual lo que sientas o lo que pasa, sólo siente…

Al llegar a la cabeza, concéntrate en la piel que recubre  el cráneo, ¿hay cosquilleo? Ahora profundiza hasta el cráneo… ¿Puedes ir más allá? ¿Puedes sentir el cerebro? ¿Qué es en realidad? ¿Percibes el cosquilleo de la circulación sanguínea? ¿Notas algo que acompase el ritmo de la respiración? Siente, siente….

Ahora siente tu respiración, empieza por donde quieras, por las fosas nasales poniendo tu atención en el aire fresco que entra, o en el abdomen, en su movimiento de vaivén en la respiración…

Quédate… sin prisas, estás probablemente sintiendo relajación, nada ni nadie te lo ha dado, has sido tú, con tu decisión de llegar hasta aquí, está siempre disponible para ti, siempre, siente el sosiego que hay ahí, siente la paz de no engancharse al pensamiento: es como no pensar, abandona el pensamiento, no lo reprimas, si llega míralo y observa como entra y como se va, no te secuestra, lo observas, sonríes… Estás bien.