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Vamos a continuar nuestra Historia de Vida. Va a ser una de las bases de nuestro trabajo interior, sobre el que vamos a trabajar. Nos puede aclarar la causa de muchos miedos e inseguridades, así como también de dificultades para relacionarse, para ser asertivo diciendo lo que piensas y sientes, de hacer continuamente concesiones o tener actitudes rígidas o competitivas. Es aquello de: “háblame de tu infancia para que te pueda conocer”…

Os sugerimos completar vuestra historia siguiendo la secuencia en el tiempo.

Y os recomendamos dedicaros al menos 10 o 15 minutos durante la semana.

Tratad de recordar vivencias con tus padres, con la familia en general, en el colegio, en el inicio de la pubertad (alrededor de los 11 ó 12 años). La revisión de todo aquello que se  haya quedado guardado en tu memoria y en tu psiquismo, es determinante en tu trabajo interior. Bajo ningún concepto pienses que es una pérdida de tiempo, sino todo lo contrario: es ponerte en PRIMER LUGAR por primera vez en tu vida. Es darte la importancia que tienes dentro del Universo. Es poner las bases para encontrar el lugar que te ha sido encomendado, los primeros pasos para encontrar tu propósito vital y tu función en este mundo.

Es importante ser honesto/a y permitirte sentir exactamente aquello que fue, sin tratar de retocarlo ni suavizarlo con tu perspectiva de adulto.

No se trata de culpabilizar ni echar responsabilidades a nadie, sino de conocer nuestros sentimientos y su origen tal cual son.

Cuando termines, escríbelo en tu cuaderno dando especial importancia a las emociones y a las palabras, gestos y actos que las provocaron.

No rebusques con esfuerzo, sino sólo recoge lo que brota de forma natural en este momento.

En este ejercicio retrospectivo, pasa a tu adolescencia. Aquí las escenas seguramente toman otro cariz. Es una etapa en que cambian mucho tus actitudes con los padres y las de ellos contigo. Aparecen los primeros amores y el contacto con la sexualidad.

La forma de vida cambia y también tus necesidades.

Es común que haya enfrentamientos donde antes había acuerdo y encuentro. Atención a la reacción de los padres ante los primeros novios/as y como esto repercutió en ti. También ten en cuenta tu primer amor, el desarrollo de la relación y si te sentiste aceptado/a o rechazado/a. Todo esto puede estar activo todavía hoy. La actitud de los padres ante los estudios y la independencia en las salidas habrá influido mucho sobre tus actitudes en el trabajo y tu sentido de la responsabilidad.

Apuntalo todo en tu cuaderno. No importa el tiempo que te lleve, date el espacio que necesites, no hay prisa para alcanzar ningún objetivo. Disfruta de esta oportunidad de contacto contigo mismo/a y de tus memorias, sean las que sean.

No recrimines nada, no enjuicies nada, sólo permite que brote, que salga, que se exprese, que se manifieste como venga. ¡Cada uno es un mundo!

Habla del pasado con tu familia, crear un ambiente favorable a los recuerdos de esta etapa más reciente y también importantísima. Busca fotos de tu adolescencia, de tu pandilla o de tus novias/os de entonces. Esto te ayudará a recopilar información importante.

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster Transpersonal y Juego de la Atención. Para más información, consultar web:

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Sin duda las grabaciones están influyendo en tu vida de una forma importante y a medida que vayamos avanzando, lo vas a ver más y más.

Tengamos en cuenta que nuestra mente tiene tal potencia, que es capaz de grabar y retener no solamente nuestras vivencias y nuestros recuerdos personales más importantes, sino también vivencias que vienen de fuentes mucho más amplias y universales. Podemos acceder a recuerdos ancestrales, no solamente de nuestros ancestros directos, sino de la historia de la humanidad y de la formación de las especies.

No sabemos realmente en que lugar está el límite de su capacidad… Cuando Jung hablaba de Inconsciente Colectivo, se estaba refiriendo a esta capacidad de percepción de otros mundos y otras dimensiones, que los místicos antiguos han investigado durante siglos. Hoy día la ciencia se está encontrando con los mismos conceptos,  pero desde un lugar completamente distinto.

Es como si dos personas hubiesen subido una montaña desde lugares opuestos y se hubiesen encontrado en la misma cima, ¡asombrados de que alguien haya conseguido llegar ahí por un camino distinto al suyo!

Es importante que tengamos en cuenta este enorme poder de nuestro inconsciente, pues solemos pasar la vida bastante ajenos a la idea de que ¡¡¡es el inconsciente el que dirige nuestra vida!!!

La información que retiene es la que va determinar nuestros gustos, qué personas nos caen bien y qué personas rechazamos, las cosas que nos atraen y también los acontecimientos y personas que son atraídos a nuestra vida. Gran parte de nuestros pensamientos más íntimos y nuestros impulsos vienen determinados por todo aquello que nuestro inconsciente retiene.

Aunque esa parte más amplia y trascendente de nuestra percepción en realidad es prioritaria, como veremos poco a poco, esto no impide que nuestro día a día esté profundamente marcado por las experiencias que hemos vivido en esta vida y con este cuerpo. Lo que hemos llamado “grabaciones emocionales”.

Por esa razón estamos montando nuestra “Historia de Vida”. Su finalidad es conocer todo aquello que es accesible a nuestra conciencia en este momento e ir neutralizando su efecto, de tal manera que puedas mirar para atrás sin sentir ninguna reacción especial. Como cuando ves una película por enésima vez: observas los hechos pero ya no saltan las emociones.

Pasa a ser mucho más interesante lo que está ocurriendo aquí y ahora, y puedes soltar viejos hábitos emocionales, viejos dolores y viejos rencores. Esta carga puedes dejarla, como quien se quita de la espalda una mochila pesada, cuyo contenido ya no tiene el menor interés para tu actual supervivencia.

Nuestro inconsciente registra todo, de una forma casi inimaginable. En estado de hipnosis y con los ojos cerrados podemos describir detalles nimios de la habitación en la que estamos, ya que nuestra mente lo percibe todo, incluidos los matices; ¡detalles que ni hemos observado de forma consciente! Pero como no tienen ningún interés para nuestra supervivencia, no lo retiene ni lo graba para posterior referencia.

Nuestro pensamiento consciente es tan importante justamente porque analiza y ordena todo este maremagno de información. Una nueva grabación puede ocurrir cuando nuestro consciente pierde fuerza por un golpe emocional o físico y deja la puerta abierta a nuevas impresiones.

Por lo tanto, el que entra en este almacén lleno de información caótica y la pone en orden es nuestro pensamiento consciente. De su fortaleza va depender la organización de todo este material, para echar fuera lo que no vale y aportar lo que está faltando.

Lo interesante es que el inconsciente, con tanto poderío, es muy dócil y se deja manejar con facilidad. Como su función es percibir y retener todo lo intenso, de la índole que sea, recoge información nueva sin resistencia.

Por lo tanto, podemos manejarle si conocemos como funciona y como se graba información relevante y necesaria para poder vivir con serenidad y ser felices. Ten en cuenta que si tu inconsciente tiene información sobre el manejo del placer y como mantenerlo, podrás disfrutar y los momentos de felicidad, las uniones amorosas y el bienestar podrán perdurar en el tiempo.

Si solo conoce el dolor, cuando ocurre algo placentero no sabe que hacer con ello, y acaba volviendo a lo que conoce, al sufrimiento. Con este mecanismo, a menudo estropeamos nuestro bienestar y nuestros momentos felices, sin saber porqué.

También se da el caso al revés: si el inconsciente almacenó solamente información placentera, cuando llega un acontecimiento doloroso no sabe qué hacer con ello, lo esconde y lo aleja, pues no sabe procesarlo. En este caso, esconde todo lo desagradable. Pero lo doloroso sigue ahí, afectando tus reacciones y emociones, aunque no lo tengas presente. Como cuando comes una comida en mal estado y tomas un analgésico: te sigue haciendo daño aunque no sientas dolor…

Toda esta información es importante para que te des cuenta de que puedes organizar tu almacén de recuerdos de muchas formas. Puedas escoger una manera que te vaya a llevar al amor, a una vida feliz, placentera y a una aceptación activa de todo aquello que te pueda traer la vida. Esta es una de las llaves de la felicidad. ¡Puedes evitar todo aquello que representa un sufrimiento inútil y repetitivo!

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster Transpersonal y Juego de la Atención. Para más información, consultar web:

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Una vez creada la grabación original, experiencias similares posteriores van reforzándola más y más, hasta que vemos que lo mismo se repite eternamente, y en ese momento quedas convencido/a de que aquello es irremediable y formas tus conclusiones, que para ti son verdades absolutas: el mundo es enemigo, no me quieren, no soy capaz, es peligroso ser espontáneo/a y expresarse…

Esta misma creencia se materializa fuera y se confirma con hechos. Pasas a percibir solamente aquello que encaja con tu idea.

Ejemplo didáctico el caso de una pareja, dónde él se sentía abandonado cada vez que su mujer se iba con las amigas o hacía algo personal suyo. Registraba estos momentos y sufría intensamente, pues su madre le había abandonado de niño. Por más que hiciera la esposa, no había manera de contentarlo. No registraba todas las atenciones que le brindaba, pero cualquier pequeña ausencia era para él la confirmación de su abandono. Hasta que no se dio cuenta de que lo que le dolía era la falta de su madre, no pudo reconocer todo el amor que tenía por él su mujer…

Así andamos por la vida, cada uno con su grabación a cuestas, ¡hasta tomar conciencia de cómo funciona tu mente y darle solución! ¿No quieres ser feliz? Este es un camino…

¡Avancemos entonces!

Aprendamos a estar en el aquí y ahora, viviendo cada instante, percibiendo cómo es estar atento a todo lo que pasa aquí, en este instante, con estas personas, conmigo mismo. Podemos usar cada segundo y cada reacción emocional que sintamos para estar leve, feliz y disfrutar o para “picarse” con algo, quedarse frustrado/a, creer que las cosas deben ser de otro modo.

Siempre hay algo exterior que justifique perder el estado de levedad y de bienestar. Si esto ocurre, una grabación del pasado se ha activado y te ha pillado. Así de sencillo. Sólo que este estado, muchas veces vivido, se ha podido hacer crónico.

Sensaciones de inseguridad, de frustración… han sustituido el estado natural de bienestar, el que corresponde a tu verdadera naturaleza. Algunos siempre volvemos a caer en miedos y en ansiedades, en no tener confianza en nosotros/as mismos/as. Comienza a verlo simplemente como estados creados por grabaciones y a los que te has habituado.

Si durante esta quincena aparece alguno de estos estados crónicos desagradables, en vez de sentirte incapaz de remediarlo, comienza a tomar conciencia de que proviene de una grabación del pasado. En lugar de sufrir con ello, aprovecha este malestar para localizar la grabación. Se llega a ella por medio de la emoción, no de la memoria intelectual.

Igual que a los recuerdos intrauterinos se llega básicamente por las sensaciones físicas, las grabaciones posteriores suelen ser emocionales.

Toma conciencia de lo que estás sintiendo. Dale un nombre a tu emoción. Pregúntate a ti mismo cuándo te sentiste así en tu niñez. Recuerda qué estaba ocurriendo, cuáles eran las circunstancias, qué personas estaban presentes, qué dijeron, cómo reaccionaste ante lo que dijeron o ante sus gestos, sus caras… Localiza los sentimientos que tuviste: rechazo, desprecio, indiferencia, dolor, rabia, incomprensión, frustración, sentimiento de injusticia…

Empieza a darte cuenta de que, aunque las circunstancias han cambiado, las emociones son las mismas de entonces y las reacciones también. Estás reaccionando de la misma forma que lo hiciste ante los padres, los hermanos, los profesores, la familia, los niños del colegio. Sigue siendo la emoción del niño/a que tú fuiste hace años…

Apúntalo en tu cuaderno con todos los detalles. No dejes de hacerlo, pues más adelante vas a aprender a neutralizar completamente esta reacción. Por el momento es suficiente con que te des cuenta de que todo ello corresponde a tu pasado.

Si tienes la suerte de que durante la quincena no ha surgido ninguna reacción de sufrimiento ni de rabia, ¡enhorabuena! Esto significa que realmente sabes disfrutar. En este caso, te aconsejamos que aproveches tomando conciencia de tus sentidos.

Dedica 5 minutos diarios para experimentar con cada uno de tus sentidos. Un día te centras solamente en tus oídos. Deja que los sonidos entren en ti, resuenen en ti, cojan un colorido y una forma definida dentro de ti. Otro día dedícate a observar durante 5 minutos seguidos una flor o un paisaje o un cuadro o la foto de alguien que quieras o te llame la atención. Otro día, toca diferentes texturas, plantas, piedras, tejidos… también a tus personas queridas. Al día siguiente pon toda tu atención en el sabor de las diferentes frutas.

Finalmente, dedica los 5 minutos del último día para reconocer y sentir los olores de diferentes flores y frutas, del césped, de la tierra mojada, del mar… Hay todo un mundo para ser reconocido a través de los sentidos. Si quieres, pasa una semana con un solo sentido y otra semana con otro. Todo ello va ir dándote sensaciones nuevas, aumentando la gama de tus percepciones y ampliando tu sensibilidad.

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

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Si en los anteriores posts sobre Grabaciones Emocionales (a los que puedes acceder aquí para leer el primero y aquí para el segundo) has podido localizar en ti un estado-base grabado desde tu gestación, habrás comprobado cómo esta sensación coarta toda tu libertad para sentir.

Habrás podido comprender la importancia de localizar esta parte en ti que es totalmente repetitiva y automatizada. Pero hay suerte: el inconsciente es muy, muy literal y por esto mismo, se deja manejar bastante bien.

¡Puedes meter información nueva en tu ordenador, puedes borrar información, y así remediar cualquier grabación! Va a depender de lo que quieras hacer y de tu constancia.

Como los niños son muy impresionables y no tienen formas organizadas para defenderse de las agresiones e invasiones del mundo exterior, la mayor parte de las grabaciones provienen de la infancia, de la pubertad y de la adolescencia. Tienen diferente cariz:

  1. Las de la infancia suelen ser muy ligadas al miedo y a la impotencia

Hay que recordar que un niño realmente no tiene recursos; según la familia que le ha tocado, a ella se tiene que amoldar. Además, es una etapa en la que hay que obedecer, no suele haber otra alternativa.

Puede tocarle una familia amorosa y protectora (a veces demasiado) o una familia desestructurada y conflictiva. Si los padres le explican el por qué de las cosas, el niño puede formar estructuras sólidas y crear una personalidad equilibrada. En cambio, si los padres imponen las cosas, el niño se siente incomprendido y más tarde se va a rebelar, a veces en momentos y lugares inadecuados y de forma destructiva para él. Si hay violencia en la familia, el niño siente pánico y más tarde de adulto puede llegar a comportarse igual, por mucho que lo odie.

Es importante saber que en el momento en que se activa una grabación no se para uno a razonar si es algo bueno o malo. Se funciona en automático, como el teclado de un piano: si das a una tecla concreta va a sonar siempre la misma nota. El piano no juzga si es la correcta o no.

Lo que es cierto es que el niño es como una esponja y absorbe lo que hay en el ambiente familiar. ¡Esto es ley! Lo que hay, el niño lo hace suyo.

Por esto mismo, no debes sentirte culpable si en algún momento actúas como lo hicieron en tu casa, de una forma que rechazabas. Simplemente has absorbido lo que había. Ahora, la suerte es que tomando conciencia de lo que hay y de cómo funciona la mente, ¡puedes transformarlo en aquello que realmente quieres!

Un ejemplo didáctico es el de una chica cuyo padre era muy impaciente y exigente. Ella sufría una tensión enorme y una sensación de no poder equivocarse jamás. A pesar de sus esfuerzos por evitarlo, con sus hijos repetía la misma exigencia y se impacientaba ante cualquier fallo. Sólo cuando neutralizó la grabación de infancia con su padre, pudo cambiar su actitud con los hijos.

           2. En la pubertad y la adolescencia las grabaciones suelen girar alrededor de la culpa y el poder

Es una época en la que la rebeldía es normal y hasta beneficiosa para configurar la Personalidad, el Yo personal. Pero esta etapa no suele ser comprendida por la familia, así que el adolescente se ve dividido entre seguir su camino o seguir obedeciendo. Si rompe las reglas siente su poder personal, pero al tiempo siente culpa. Si las sigue, se siente coartado.

Las reglas ya están interiorizadas y el conflicto no es solo con los padres y el entorno, también es interno. Si obedezco, mal, y si no obedezco, peor. Por ello, el rebelde suele sufrir y al tiempo sentir su triunfo. Este conflicto a veces crea hábitos destructivos que el adulto luego perpetúa, hasta darse cuenta que también esto es una grabación que puede transformar.

Las grabaciones de este período suelen girar alrededor del poder y de su pérdida. También sobre la injusticia, no sentirte comprendido, no permitirse vivir, tener trabas para lanzarte libremente a explorar el mundo, la sexualidad, el contacto con los demás.

Un ejemplo didáctico es el alumno que pasó su infancia enfrentando a su padre para defender a su madre de críticas y desvalorización, luego de adulto, no podía evitar enfrentamientos continuos en su hogar y en su trabajo. Su vida era un infierno, siempre luchando en una guerra sin cuartel. Vivía en un ring de boxeo. Al trabajar su grabación, consiguió por fin sentir paz y, lo más importante, disfrutar de la vida. Como estaba viciado en la adrenalina que produce la lucha y era adicto al subidón del enfrentamiento con otros, la paz y el disfrute era imposible.

 

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

Para información: Web “Meditación Mente-Corazón”

 

El triunfo y la “moda” del mindfulness en estos últimos años se debe a un factor fundamental: la ciencia.

El mundo occidental ha tomado las prácticas milenarias del budismo y de filosofías orientales y las ha pasado por el tamiz científico; tras unas semanas de práctica diaria de meditación hay cambios físicos en nuestro cerebro comprobado con técnicas de neuroimagen. Pero, ¿sirven para algo estos cambios?

Por otro lado se ha demostrado su eficacia terapéutica y está incluido en las técnicas de intervención psicológica de tercera generación, pero ¿qué efectos pueden tener esos cambios cerebrales para lograr mayor bienestar y en mi felicidad?

Antes de responder a estas preguntas quizá deberíamos preguntarnos por qué no somos felices, cual es la razón por la que nuestra vida viene acompañada de sufrimiento. Al reflexionar sobre nuestros momentos de sufrimiento a lo largo de la vida observamos que en su mayoría vienen originados por conflictos en las relaciones personales, por determinados fracasos, por el miedo a sentirnos excluidos, por no sentirnos especiales y en ocasiones por no sentirnos valorados por los demás. En definitiva el sufrimiento viene, en su mayoría, de expectativas no cumplidas; es nuestra interpretación sobre lo que sucede y la creencia sobre lo que debería suceder, la causa que subyace bajo el sufrimiento, y con ello podríamos deducir que es nuestra propia mente la que nos hace sufrir y no los hechos en sí mismos.

El hecho de comprender la causa del sufrimiento nos ayuda pero no impide que sigamos sufriendo. Es necesario entrenarnos en la observación de nuestros contenidos y procesos mentales y aprender a no identificarnos con ellos.

El mindfulness es poner atención plena a lo que está ocurriendo en mi mente, es contemplar los pensamientos y emociones desde cierta distancia pudiendo observar así el dolor, la rabia, la envidia o lo que sea que haya en ese momento en mi mente sin identificarnos plenamente. Algo parecido a observar desde la calma de la profundidad el oleaje de la superficie.

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por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

Si creemos que es la interpretación de la mente la que nos hiere y nos daña y no la realidad en sí, parecería lógico pensar que la solución es reprimir las emociones y pensamientos que nos dañan y que dañan a otros; sin embargo la represión no consigue eliminar la emoción ni el pensamiento negativo, lo que suele suceder es todo lo contrario: la emoción negativa emerge de nuevo intacta o con más fuerza que antes.

La mayoría de nosotros hemos intentado reprimir muchas de las cosas que no nos gustan de nosotros mismos en algún momento y hemos comprobado que apenas se consigue una ligera mejoría. Requiere un enorme esfuerzo luchar contra ellas porque es luchar contra el inconsciente más profundo, contra los condicionamientos que el cerebro ha ido adquiriendo durante toda nuestra vida. Pasado un tiempo el esfuerzo nos deja agotados. Luego, al no conseguir eliminarlas, vienen la culpa y la vergüenza.

Parece una meta imposible de alcanzar sin alternativas para llegar: o daño a otros dando vía libre a la emoción o la reprimo (si lo consigo) y me daño a mí. La solución parece estar en tomar conciencia de lo que ocurre en mi mente. Comprender que lo que sucede es producto de los condicionamientos de mi cerebro produce una gran liberación. Además, el hecho de tomar conciencia de lo que sucede hace que la propia emoción pierda fuerza poco a poco por sí misma. Permitir que ocurra es lo que produce la transformación de la emoción sin dañar a nadie ni a mí mismo.

La emoción siempre tiene una expresión en el cuerpo, si aprendemos a sentirla y a identificarla aprenderemos también a reconocer la emoción desde su inicio, a comprender su función y, en definitiva, a manejarla y a empezar a utilizarla en nuestro propio beneficio… y en el de los demás.  

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta web: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

“Meditación no es lo que piensas”, me dijo un maestro de yoga hace muchos años, cuando empezaba a interesarme por ella.

Meditar es estar atento…

… estar atento en cada momento que sucede en mi vida, en cada actividad, en cada estímulo que excita mis sentidos, en cada bocanada de aire que entra en mi cuerpo, en cada palabra que acaricia mis oídos, en cada palabra que me hiere, en cada cosa que me sucede, en cada situación de injusticia que me toca vivir…

Por tanto, meditar no es sentarse en una postura sobre un cojín para cerrar los ojos y reflexionar sobre algo, no es sentarse a perdonar ni a proponerse ser mejor persona, ni a reprimir las emociones que me hacen daño. Sin embargo, para llegar a la atención plena en cada momento de mi vida, la sentada es un entrenamiento necesario. La sentada me ayuda porque facilita la atención si dedico unos minutos en exclusiva a observar mi mente, es más fácil aprender a estar atento si no tengo estímulos externos.

Meditar no es una actividad más, es ser uno mismo observando lo que hay, es aceptar lo que aparece, es estar atento, es observar el dolor, la tristeza, la alegría y las cosas que suceden en mi mente pero desde otra dimensión distinta a lo acostumbrado, es dejar de identificarte con la mente que siempre anhela algún deseo nuevo, la que casi siempre quiere que las cosas sean distintas de como son.

 

¿PARA QUÉ LA MEDITACIÓN?

Llevamos una vida acelerada, con un nivel de exigencia como nunca antes en la Historia, la mente se siente presionada para dar la talla que exige la sociedad, para dar y dar, no parar, compaginar la vida familiar, la social, la profesional… esto genera estrés, ansiedad, infelicidad y en muchas ocasiones psicopatologías o enfermedades mentales.

La Atención en la Respiración

Un tipo de meditación que puede ayudar a calmar nuestra mente es atender la respiración. La respiración está controlada por un sistema nervioso autónomo, de manera que ocurre espontáneamente sin que yo tenga que ocuparme de ella. Sin embargo, también puede ser un acto voluntario y puedo intervenir en él, si lo deseo. Si observo un poco la respiración cuando estoy agitado, me daré cuenta de que ésta también está agitada; y sin embargo cuando estoy relajado mi respiración también transcurre lenta y pausada. Es una suerte que también tenga un efecto recíproco, es decir, si intervengo en mi respiración, puede tener un efecto relajante en el sistema nervioso. Esto es un tesoro que llevamos dentro: la posibilidad de poder darme cuenta de mi estado de ansiedad o de estrés y poder trabajarlo desde la respiración, simplemente siendo consciente de ella y haciéndola más lenta y profunda, ablandando y tranquilizando la tensión.

La respiración abdominal es muy completa, si intervengo y la ralentizo, empezaré sintiendo tranquilidad. Por otro lado la respiración puede ser objeto de mi atención: como siempre la tengo a mano, puedo concentrarme en ella cuando quiera y me ayuda a mantener mi atención.

La Actitud

La actitud hacia mi mente debe ser amable, puedo esbozar una sonrisa interior que me ayudará a contemplar la mente sin juzgar ni castigar lo que aparezca, es importante entender que no se trata de reprimir, ni cambiar las emociones negativas, es aceptar y contemplar lo que hay.

Hay muchas maneras de meditar y el objeto de la meditación puede ser el propio cuerpo, la mente, una emoción, un sonido…

 

EJEMPLO DE MEDITACIÓN

  • Desarrollo de la Atención

Esta meditación es un buen ejemplo para iniciarse en la práctica, ayuda a un entrenamiento de la atención:

Siéntate cómodamente y encuentra tu postura, tómate un tiempo, no hay prisa, este es el único momento que existe. Ahora lleva tu atención al pie izquierdo, nota qué sientes, no lo analices, sólo siéntelo. Sube por la pantorrilla hasta la rodilla, detente unos instantes, siente si hay dolor o tensión, si lo hay, corrige la postura. Lleva tu atención al otro pie y haz lo mismo. Una vez que llegues a la pelvis continúa, céntrate en tu abdomen, relájalo si es necesario, siente cómo se mueve por el efecto de la respiración. Ahora recorre tu espalda, poco a poco, hasta las vértebras cervicales. Se trata de hacer un suave recorrido por tu cuerpo, para aprender a escucharlo y para desarrollar la atención; cuando pierdas la atención vuelve a donde lo dejaste, no te juzgues, tu mente sólo hace su función… Déjala, vuelve y vuelve una y otra vez cada vez que te distraigas…

Ahora recorre tus brazos, desde una mano hasta el hombro, siente la piel, el frío o el calor, concéntrate en tus sensaciones pero no te enredes, da igual lo que sientas o lo que pasa, sólo siente…

Al llegar a la cabeza, concéntrate en la piel que recubre  el cráneo, ¿hay cosquilleo? Ahora profundiza hasta el cráneo… ¿Puedes ir más allá? ¿Puedes sentir el cerebro? ¿Qué es en realidad? ¿Percibes el cosquilleo de la circulación sanguínea? ¿Notas algo que acompase el ritmo de la respiración? Siente, siente….

Ahora siente tu respiración, empieza por donde quieras, por las fosas nasales poniendo tu atención en el aire fresco que entra, o en el abdomen, en su movimiento de vaivén en la respiración…

Quédate… sin prisas, estás probablemente sintiendo relajación, nada ni nadie te lo ha dado, has sido tú, con tu decisión de llegar hasta aquí, está siempre disponible para ti, siempre, siente el sosiego que hay ahí, siente la paz de no engancharse al pensamiento: es como no pensar, abandona el pensamiento, no lo reprimas, si llega míralo y observa como entra y como se va, no te secuestra, lo observas, sonríes… Estás bien.

 

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

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Para que no se quede en un mero ejercicio intelectual, vamos a realizar algunas prácticas vivenciales, que nos permitan auto-experimentar y ahondar en la INTROSPECCIÓN.

La llave está en no hacerlo como una obligación pesada, sino enfocarlo como un placer, como un momento de relax y de nutrición. Estés o no de vacaciones, estés en el trabajo, en la ciudad, trata de mantener esta actitud mental. Es un momento de calidad para ti. Todo tiene una razón y todos los momentos son perfectos para el aprendizaje.

Sea cual sea tu circunstancia, sigue adelante. Toma nota en tu diario personal de las dificultades que puedas estar teniendo y también de las dudas que puedan surgir.

Vamos a aprovechar cualquier reacción emocional que tengas durante el día y trabajar con ella. La vas poniendo en orden cronológico, poco a poco. Sin ninguna prisa, ni ningún objetivo que te presione, ve recabando la información de todo lo significativo que te contaron tu madre y tu padre durante tu gestación, o lo que vayas recordando de forma natural.

Luego, busca un rato en que puedas estar tranquilo/a y en que nada te vaya a interrumpir. Preferentemente, échate en la cama boca arriba, abriendo bien el pecho. Respira unas cuantas veces muy profundamente, para soltar cualquier expectativa, cualquier idea o preocupación que te ronde… date el tiempo necesario para sentirte completamente en paz. Si te apetece, arrópate con una sábana o con una mantita.

Ahora, conecta con la sensación (que se encuentra almacenada en algún rincón de tu psique) de estar en el útero de tu madre. Colócate en posición fetal y deja la mente en blanco, sólo pon atención en las sensaciones corporales. No tengas prisa en sentir nada y tampoco quieras dirigir lo que va a acontecer. Simplemente, ábrete a la experiencia. Que ocurra sola.

Cuando comiences a sentir esta sensación de recogimiento dentro del útero de tu madre, deja que pasen por tu cabeza las circunstancias por las que pasó tu madre durante tu gestación.

Recuerda lo que le pasó y luego toma conciencia de cómo esto te ha afectado.

Hazlo de episodio en episodio, dándole a cada uno el tiempo necesario para experimentar lo que sintió tu madre y luego cuál fue el efecto que experimentaste tú. Sin prisas.

Cuando hayas recorrido los acontecimientos significativos de estos 9 meses, recoge la sensación final que te quedó en el cuerpo. Y lo vas escribiendo en tu diario personal, con el orden que te apetezca, sin reglas ni responsabilidades, que no sea una tarea más a realizar, como tantas otras que inundan tu vida cotidiana. Tiene que ser algo fluido, liviano, que te apetezca, que quieras contactar íntimamente contigo mismo/a y con tus memorias corporales.

Realiza de forma espontánea una síntesis de todo cuanto vaya surgiendo en tu memoria… Siente si la escena que acontece es placentera o no. Y si te resulta familiar.

Ten en cuenta que esta situación seguramente está presente en muchos momentos de tu vida, a veces te acompaña de seguido y que puede reaparecer cuando menos te lo esperas… Apunta tus conclusiones en tu cuaderno.

 

Procura repetir el ejercicio anterior, metido en el agua de la bañera. O mar, río, lago, piscina que tengas en tu vida. Vuelve a alcanzar aquella sensación corporal final y luego trata de que el agua te lleve más allá… que diluya cualquier residuo corporal desagradable de tu gestación y que te transporte a una dimensión mayor: como si estuvieras en el útero del Universo, del Todo…

Puedes repetirlo tantas veces como te apetezca. La sensación de ser acogido, recogido, arropado por la misma Creación. Deja que esa sensación se impregne bien en tu cuerpo y en tu recuerdo. ¡Disfruta de ello!

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Durante la evolución, el cerebro humano se ha ido adaptando a las conductas que aumentaban la probabilidad de mantener el cuerpo con vida, al cerebro no le interesa la felicidad sino la supervivencia.

La mente humana puede viajar por el pasado y por el futuro, así aumenta la probabilidad de sobrevivir.

  • Recordar el pasado nos sirve para aprender de la experiencia. Por eso no paramos de darle vueltas a algo que sucedió hace tiempo sin poder evitarlo.
  • Pensar en el futuro nos sirve para planificar nuestras acciones y asegurarnos el éxito en la reproducción y la supervivencia. Por eso a menudo nos sentimos angustiados por algo que nos preocupa del futuro.

Es normal que suceda esto, pues el cerebro no para de generar pensamientos y maquinar problemas, pero tomando conciencia de esto comprendemos que los pensamientos no son hechos.

El cerebro también se ayudó de las emociones para facilitar conductas que aumenten las probabilidades de sobrevivir. Por tanto, es normal sentir emociones que nos llevan de manera automática a conductas y estados de ánimo que no nos ayudan a ser felices ni a encontrar calma en la mente, pero tomando conciencia de ellos podemos llegar a comprender el sentido y la función de la emoción.

En este curso aprenderemos a mantener la atención en los contenidos y procesos mentales:

En primer lugar aprenderemos a tomar conciencia de los pensamientos y emociones que hay en nuestra mente.

En segundo lugar, con el manejo de la atención, aprenderemos a no identificarnos con el contenido de la mente, de esta forma podemos llegar a ver pensamientos y sentir emociones manteniendo la calma.

En este curso aprenderemos a observar la resistencia que genera nuestra mente ante determinadas circunstancias de la vida y a darnos cuenta de lo poco útil y el dolor que produce resistirse ante las cosas que son inevitables.

 

 

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