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Dada la importancia de lo que estamos tratando y la necesidad de integrarlo bien, vamos a ir montando una “Historia de Vida” por grabaciones. El recuento de las vivencias que nos han marcado.

Como si fuera una historia en cuadritos, cuyo protagonista eres tú mismo. Se trata de comprenderte a ti mismo a través de tus vivencias. Esta comprensión es imprescindible para  poder  dejar de juzgar y culpabilizar, tanto a ti mismo como también a los demás.

Si ya has trabajado con grabaciones anteriormente, mejor. Ya has comprobado lo que estamos afirmando aquí. Siempre hay algo para repasar, alguna grabación nueva que surgió o alguna reacción indeseada que todavía persiste. Basta que pienses en reacciones tuyas de los últimos tiempos y seguramente encontrarás algo importante sobre lo que trabajar.

Hasta que no nos iluminamos, nuestras memorias siguen teniendo poder sobre nosotros. Así que abre tu mente a una revisión profunda y bonita de tu pasado, para pulir algún detalle que se quedó sin limpiar, algún matiz que mantiene vivo algo que no quieres. O una grabación a la que no diste importancia hasta ahora y que sí la tiene.

En esta primera fase, vamos a recopilar nuestra Historia de Vida. Tanto grabaciones negativas como positivas.

A veces los recuerdos positivos nos paralizan y no conseguimos seguir adelante, queriendo volver emocionalmente al pasado. Un momento de contacto profundo y amor con mamá o papá, un momento de gran unión familiar en que te sentiste protegido y arropado, puede ser un recuerdo que no te permite avanzar ni valorar lo que tienes ahora…

Por tanto, vamos a volver a tus primeros recuerdos, los de la primera infancia.

Busca un momento tranquilo para ti, 15 o 20 minutos en que puedas estar sola/o.

Busca fotos tuyas de bebe o de tus primeros años y obsérvalas detenidamente, tratando de conectar emocionalmente con esta fase de tu vida. Haz cosas fuera de lo normal: compra un chupete y úsalo en este ejercicio.

Siente como era la sensación de mamar en el pecho de tu madre. El contacto con el agua cuando te bañaban.

Deja que afloren recuerdos de esta época, momentos en la cuna, cuando andabas a gatas, cuando tenías pañales, tus primeros pasos.

Momentos con tu madre, con tu padre, con tus hermanos, abuelos, niñeras. Posiblemente afloren sensaciones físicas básicamente, pues a veces, no tenemos recuerdos conscientes.

Simplemente regístralo y observa si son recuerdos agradables o no.

No dudes de lo que sientas pues son memorias guardadas celosamente en tu psiquismo. Si aparece alguna escena especialmente intensa, vívela emocionalmente, de principio a fin, tenga el cariz que tenga. No huyas de la emoción, ni cambies de registro. Siéntelo de forma plena, con toda la presencia que seas capaz, sea agradable o dolorosa.

Cuando acabes, escribe todo lo que surgió en tu cuaderno, de forma cronológica y con énfasis especial en sensaciones y emociones. Si no surgió nada especial, no te importe.

O no hay recuerdos especiales o no es el momento de tratarlos. Acepta siempre lo que tu psiquismo te ofrece en cada momento. ¡Sabe muy bien lo que hace!

Repite el ejercicio anterior unas semanas después. Trata de revivir la relación con los hermanos, las comidas en casa, los primeros recuerdos en el colegio, con colegas y profesores. Como te sentías fuera de casa, pues fue tu primer encuentro con el mundo exterior.

Cuando acabes, describe las escenas en tu cuaderno, cronológicamente, dando énfasis a las emociones que sentiste en cada momento. Procura poner los detalles, hechos o palabras, que hicieron saltar tus emociones.

Cuando termines, relee lo que has escrito en ambos momentos y mira si estas emociones las sigues sintiendo en tu vida actual. Subraya las escenas que te parecen de mayor relevancia.

Durante este periodo de contacto con tu memoria de infancia, busca una foto de esa época que te toque especialmente el corazón y llévala contigo, en tu cartera o colócala en tu mesita de noche.

Mírala con frecuencia, conecta con tu niña/o, la parte tuya que pasó por todas estas escenas que has estado reviviendo…

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster Transpersonal y Juego de la Atención. Para más información, consultar web:

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Si en tu infancia era placentero el cole, puede que ahora después de un descanso vacacional, te guste volver a tus actividades profesionales, tener acción y ocupación. Al contrario, si para ti el cole era duro y desagradable, a tu vuelta vacacional puedes estar apesadumbrado, triste o incluso deprimido. La forma de tomar las cosas tiene mucho que ver con tus memorias del pasado y el sabor que tenían para ti.

Felizmente, puedes “desaprender” todo lo que quieras y puedes encontrar formas nuevas de vivir.

La meta es poder pasar por todo sin que te afecte. Vivir todo lo bello que trae la vida sin crear una dependencia del placer, ni querer conservarlo eternamente.

La vida es cíclica y así son también los acontecimientos de la vida. Cada acontecimiento, hasta el más terrible, tiene un aprendizaje incorporado. Cuando aprendes lo que te quiso enseñar, la situación nunca más se presenta, porque no la necesitas y además, jamás la vivirás de la misma manera.

Siempre recuerdo una amiga que cada vez que iba a la playa se llevaba un pelotazo de los jugadores de raqueta. Una coincidencia molesta, incomprensible, hasta que un día decidió jugar ella  misma y lo disfrutó un montón. ¡Nunca más se llevó un pelotazo!

Entonces, vamos aprovechar la ocasión para vivir la vuelta “de lo que sea” de una manera nueva, más rica, más nutritiva, más divertida!

Para de leer un instante y busca cómo enfocar tu mente de una forma distinta, viendo esta vuelta a casa como una ocasión maravillosa para hacer tu casa todavía más acogedora y alegre, para llevar a cabo proyectos, mejorar tu rutina, hacer más amorosa y amable tu relación con tu pareja, con tu familia, con tus animales; ensalzar tu día a día con cosas que nunca te atreviste a hacer antes.

No sigas leyendo. ¡Hazlo ahora!

Recuerda que tu forma de ver las cosas viene de tus grabaciones del pasado, que han formado tu “pseudo-yo”. Es tu parte automatizada, que reacciona siguiendo las memorias que todavía están vivas dentro de ti. También están vivas en tu cuerpo, que recuerda todo, ¡hasta aquello que tu memoria no alcanza a recordar!

Esto comienza en el útero de tu madre. En realidad ya antes, en el momento de tu concepción. Muchos terapeutas afirman, no sin razón, que tomas decisiones importantísimas para tu vida antes de nacer. A través de tu cuerpo puedes revivir recuerdos inalcanzables para la memoria intelectual. Todo esto te está influyendo. ¡Y tú sin saberlo!

Es importante que sepas que también se pueden dar grabaciones en la edad adulta. En un momento inesperado, las defensas que has construido para defenderte de todo lo doloroso que te ha pasado, caen de golpe, y te vuelves a sentir indefenso, como cuando eras niño/a.

Cuando te llevas un susto fuerte, cuando sufres un shock emocional o cuando te llevas un golpe físico importante, todo el esquema protector del adulto se viene abajo y se fija una nueva grabación. Un ejemplo típico son operaciones, accidentes, golpes, traiciones sentimentales.

Siempre que te pilla desprevenido/a una sorpresa chocante, tu escudo se esfuma como por arte de magia y vuelves a grabar la experiencia, pues tu sensibilidad sigue ahí, intacta todo el tiempo.

Las grabaciones se mantienen vivas de varias maneras. Una de ellas son las imágenes mentales. Son los símbolos a los que se aferran los recuerdos para no desvanecerse. Tanto las imágenes de cosas que te han pasado aquí en el mundo físico, como las imaginarias, que dan forma a tus miedos y temores, están influyendo sobre ti.

Pero las noticias son buenas: todo esto lo puedes quitar de tu mente. Puedes dejarla limpia y pura, abierta a lo que la vida te pueda traer.

Más allá de todo esto, lo que importa de verdad es la vuelta a nuestra verdadera Casa. A nuestra verdadera naturaleza esencial.

Cada vez que neutralizas una memoria que te tenia encadenado/a a ella, surge espontáneamente una parte luminosa de ti, de tu Ser real, el que está siempre en conexión con algo mayor que el mundo físico. Cada grabación constituye un alejamiento de lo que eres realmente, una separación de tu hogar, de tu estado natural de bienestar, de levedad. Es una puerta cerrada que te separa del amor, al que tienes todo el derecho.

Por esa razón, cada grabación que eliminas de tu mente y de tu corazón, cada sensación corporal desagradable que abandona tu cuerpo, cada reacción indeseada que sale de tu repertorio, te va acercar más y más a ti mismo. ¡A tu Casa!

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

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Un inmenso océano, misterioso, fascinante, insondable, con el poderío hipnótico del que guarda en sus entrañas tesoros y tragedias, precipicios inimaginables y formaciones de una belleza estremecedora, seres con mil formas caprichosas, especies conocidas y desconocidas, esa potencia vertiginosa que fascina y atemoriza… es la imagen que brota en mi mente, cuando pienso en el Gran Inconsciente. Una mezcla de fascinación y respeto, temor y admiración. Algo grande, inconmensurable, que me atrae y me asusta al tiempo…

Aunque el término “inconsciente” tiene diferentes significados, esta palabra evoca en mi mente su acepción psicológica, el término que Freud consiguió encajar en el lenguaje del hombre de la calle. Pero si preguntas a alguien sobre su significado, probablemente pondrá una cara de circunstancias, mientras escudriña su mente en busca de una definición que le cuesta encontrar… ¿cómo definir algo tan abstracto?

A mí tampoco me resulta fácil explicar algo que no tiene una forma reconocible, ni un lugar exacto de ubicación. Sólo puedo afirmar que conozco su fuerza y los efectos de esa fuerza. Creo conocer su manera de empujarme hacia adelante y crear todo aquello que necesito para la evolución del alma y de la consciencia. Una vez que constaté su existencia, mi atención quedó cada vez más atrapa y fascinada por esta fuerza abstracta, pero presente y detectable. Descubrir sus huellas y su forma particular de guiar mis actos y reacciones, pasó a ser una práctica diaria.

Es verdad que a veces me empuja hacia sentimientos o impulsos claramente destructivos, inconvenientes, rechazados por mi mente y mi ética. Pero investigando en el pasado y reconociendo las imágenes y recuerdos que se quedaron grabadas en mi mente, pude ver que respondían a experiencias que habían sido dolorosas o que habían tenido consecuencias atroces. Aquella vez en que me había atrevido a manifestarme y acabé ninguneada, incomprendida, castigada o rechazada, hizo que algo de dentro me obligara a callarme cuando yo quería hablar. Una mala experiencia amorosa que me había dolido en el fondo del alma, ahora me hacía evitar a alguien que me atraía, con quien deseaba estar. Una iniciativa del pasado que había resultado en fracaso, hacía que ahora mis pasos quedaran frenados cuando quería iniciar algo nuevo e ilusionante. Una injusticia tragada en el pasado hacía ahora que brotara de mi ser un resentimiento, una rabia o una necesidad de venganza irrefrenable.

Y todas las veces que había tragado sapos y culebras, hacía que ahora perdiera el control en el momento menos adecuado, incapaz de actuar con firmeza y cordura. Iras no deseadas que era incapaz de frenar, alimentadas por impulsos oscuros. Pulsiones que brotaban de la profundidad de mi océano interior, a veces con consecuencias nefastas para mi vida y mi relación con las personas a las que quiero y amo. Al final, remordimiento, reproches, dolor, separación…

Analizando más profundamente estos comportamientos, llegué a la conclusión de que en su esencia, ¡eran impulsos que tenían la intención de protegerme de dolores experimentados en el pasado! Actitudes que cortaban mi energía vital y mis añoranzas, pero que me protegían de correr el peligro de volver a vivir un dolor agudo insoportable, experimentado en una vivencia anterior. ¡La intención verdadera de esta fuerza que brotaba de mis entrañas más profundas y me coartaba, era protegerme! Protegerme de un sufrimiento y un dolor que habían roto mi corazón en el pasado… Un aprendizaje hecho de experiencias antiguas, que no quería repetir aquel sufrimiento. ¡Era una fuerza amiga!

Al darme cuenta de esto, empecé a recordar todas las veces en que el impulso había sido constructivo, coherente y sano. Eran muchas veces. Muchas veces me había salvado de situaciones hasta peligrosas, por una intuición que venía no sé de dónde, por un pensamiento no racional que había evitado una situación dolora y verdaderamente problemática. Decididamente, esta fuerza de origen desconocido, tan poderosa e indomable, no paraba de mostrarse y además ¡estaba a mi favor!

Intuía que era la fuerza misma de la vida, que se manifestaba así. También me di cuenta de que cuando me frenaba (para protegerme), era porque tenía datos obsoletos, que ahora ya no tenían validez, pero que fueron muy importantes en su día. Como brotaba tan de dentro y con tanta fuerza, nunca me había parado a analizar su origen y su función. Parecían venir de un lugar desconocido, pero ante un análisis tan profundo, me di cuenta de que estaban íntimamente ligados a mis experiencias de vida.

Lo entendí como la fuerza de la vida actuando a través de mí, poseyéndome. Era una fuerza beneficiosa, que me protegía y guiaba a su manera. Me di cuenta también de que podía actualizar esos datos con lo que sabía ahora, de tal manera que los impulsos que brotaran de dentro pasaran a ser siempre beneficiosos. Y si no lo eran, era porque algo todavía necesitaba ser ordenado. Era la tarea que me tocaba, personal e intransferible.

La puesta a punto iba a permitir que lo nuevo (por lo visto peligroso emocionalmente, con la información que tenía mi mente hasta ahora) pudiera ser vivido sin resistencia. En otras palabras, con un trabajo de limpieza emocional sistemática y consciente, esta enorme fuerza interna iba a ayudarme a vivir sin miedo aquello que anhelaba y necesitaba. Había sido un freno basado en el miedo, ahora podía convertirse en un acelerador y un facilitador.

Esta idea me hizo ver la vida de otra manera. La fuerza vital había pasado de enemiga o al menos, de una amiga que te puede traicionar, a una amiga de verdad. Esta enorme grandeza que veía en el mar estaba dentro de mí, ¡en mi interior! Pasé a sentirme acompañada y protegida por la vida. Algo importante cambió; podía disfrutar de lo bello y placentero y podía usar lo desagradable o doloroso como un aprendizaje útil y necesario.

También me di cuenta de que aunque este enorme poder inconsciente es amigo, hay que transitar por él con el máximo respeto, paso a paso y sin creer que estás en posesión de ninguna verdad especial. Es asequible a todos, pero el permiso para adentrarse en este ámbito poderoso es dado milímetro a milímetro, con la obligada consciencia de que eres una pequeña y humilde pieza de algo infinitamente mayor que tú, que al tiempo te necesita para completarse.

Freud hablaba del inconsciente personal, Jung del inconsciente colectivo. Me viene la metáfora de internet, ubicada como el inconsciente colectivo en un lugar intangible pero accesible desde tu ordenador, tu inconsciente personal, que al tiempo tiene también su propia programación. Y todo ello diseñado para tu evolución como ser humano, como mente y como alma.

Caí en la cuenta de que sin saberlo conscientemente, llevaba año tras año en la creación de un profundo trabajo personal de limpieza interior, de ordenación y actualización emocional basada en el gran poder de nuestra mente: la atención. El Juego de la Atención: la forma en que usamos este don.

Es la gran herramienta de la que disponemos los seres humanos. Nos permite alinear nuestro ordenador personal con el gran poder, el gran océano, que está dentro y fuera, poderoso, amigo y en permanente creación.

por Mar García, licenciada en Ciencias Biológicas y facilitadora de Meditación Mente-Corazón

para más información consulta web: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/

“Meditación no es lo que piensas”, me dijo un maestro de yoga hace muchos años, cuando empezaba a interesarme por ella.

Meditar es estar atento…

… estar atento en cada momento que sucede en mi vida, en cada actividad, en cada estímulo que excita mis sentidos, en cada bocanada de aire que entra en mi cuerpo, en cada palabra que acaricia mis oídos, en cada palabra que me hiere, en cada cosa que me sucede, en cada situación de injusticia que me toca vivir…

Por tanto, meditar no es sentarse en una postura sobre un cojín para cerrar los ojos y reflexionar sobre algo, no es sentarse a perdonar ni a proponerse ser mejor persona, ni a reprimir las emociones que me hacen daño. Sin embargo, para llegar a la atención plena en cada momento de mi vida, la sentada es un entrenamiento necesario. La sentada me ayuda porque facilita la atención si dedico unos minutos en exclusiva a observar mi mente, es más fácil aprender a estar atento si no tengo estímulos externos.

Meditar no es una actividad más, es ser uno mismo observando lo que hay, es aceptar lo que aparece, es estar atento, es observar el dolor, la tristeza, la alegría y las cosas que suceden en mi mente pero desde otra dimensión distinta a lo acostumbrado, es dejar de identificarte con la mente que siempre anhela algún deseo nuevo, la que casi siempre quiere que las cosas sean distintas de como son.

 

¿PARA QUÉ LA MEDITACIÓN?

Llevamos una vida acelerada, con un nivel de exigencia como nunca antes en la Historia, la mente se siente presionada para dar la talla que exige la sociedad, para dar y dar, no parar, compaginar la vida familiar, la social, la profesional… esto genera estrés, ansiedad, infelicidad y en muchas ocasiones psicopatologías o enfermedades mentales.

La Atención en la Respiración

Un tipo de meditación que puede ayudar a calmar nuestra mente es atender la respiración. La respiración está controlada por un sistema nervioso autónomo, de manera que ocurre espontáneamente sin que yo tenga que ocuparme de ella. Sin embargo, también puede ser un acto voluntario y puedo intervenir en él, si lo deseo. Si observo un poco la respiración cuando estoy agitado, me daré cuenta de que ésta también está agitada; y sin embargo cuando estoy relajado mi respiración también transcurre lenta y pausada. Es una suerte que también tenga un efecto recíproco, es decir, si intervengo en mi respiración, puede tener un efecto relajante en el sistema nervioso. Esto es un tesoro que llevamos dentro: la posibilidad de poder darme cuenta de mi estado de ansiedad o de estrés y poder trabajarlo desde la respiración, simplemente siendo consciente de ella y haciéndola más lenta y profunda, ablandando y tranquilizando la tensión.

La respiración abdominal es muy completa, si intervengo y la ralentizo, empezaré sintiendo tranquilidad. Por otro lado la respiración puede ser objeto de mi atención: como siempre la tengo a mano, puedo concentrarme en ella cuando quiera y me ayuda a mantener mi atención.

La Actitud

La actitud hacia mi mente debe ser amable, puedo esbozar una sonrisa interior que me ayudará a contemplar la mente sin juzgar ni castigar lo que aparezca, es importante entender que no se trata de reprimir, ni cambiar las emociones negativas, es aceptar y contemplar lo que hay.

Hay muchas maneras de meditar y el objeto de la meditación puede ser el propio cuerpo, la mente, una emoción, un sonido…

 

EJEMPLO DE MEDITACIÓN

  • Desarrollo de la Atención

Esta meditación es un buen ejemplo para iniciarse en la práctica, ayuda a un entrenamiento de la atención:

Siéntate cómodamente y encuentra tu postura, tómate un tiempo, no hay prisa, este es el único momento que existe. Ahora lleva tu atención al pie izquierdo, nota qué sientes, no lo analices, sólo siéntelo. Sube por la pantorrilla hasta la rodilla, detente unos instantes, siente si hay dolor o tensión, si lo hay, corrige la postura. Lleva tu atención al otro pie y haz lo mismo. Una vez que llegues a la pelvis continúa, céntrate en tu abdomen, relájalo si es necesario, siente cómo se mueve por el efecto de la respiración. Ahora recorre tu espalda, poco a poco, hasta las vértebras cervicales. Se trata de hacer un suave recorrido por tu cuerpo, para aprender a escucharlo y para desarrollar la atención; cuando pierdas la atención vuelve a donde lo dejaste, no te juzgues, tu mente sólo hace su función… Déjala, vuelve y vuelve una y otra vez cada vez que te distraigas…

Ahora recorre tus brazos, desde una mano hasta el hombro, siente la piel, el frío o el calor, concéntrate en tus sensaciones pero no te enredes, da igual lo que sientas o lo que pasa, sólo siente…

Al llegar a la cabeza, concéntrate en la piel que recubre  el cráneo, ¿hay cosquilleo? Ahora profundiza hasta el cráneo… ¿Puedes ir más allá? ¿Puedes sentir el cerebro? ¿Qué es en realidad? ¿Percibes el cosquilleo de la circulación sanguínea? ¿Notas algo que acompase el ritmo de la respiración? Siente, siente….

Ahora siente tu respiración, empieza por donde quieras, por las fosas nasales poniendo tu atención en el aire fresco que entra, o en el abdomen, en su movimiento de vaivén en la respiración…

Quédate… sin prisas, estás probablemente sintiendo relajación, nada ni nadie te lo ha dado, has sido tú, con tu decisión de llegar hasta aquí, está siempre disponible para ti, siempre, siente el sosiego que hay ahí, siente la paz de no engancharse al pensamiento: es como no pensar, abandona el pensamiento, no lo reprimas, si llega míralo y observa como entra y como se va, no te secuestra, lo observas, sonríes… Estás bien.

 

por Marly Kuenerz, psicóloga clínica transpersonal, directora del Máster de Técnicas de Terapia Transpersonal

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Para que no se quede en un mero ejercicio intelectual, vamos a realizar algunas prácticas vivenciales, que nos permitan auto-experimentar y ahondar en la INTROSPECCIÓN.

La llave está en no hacerlo como una obligación pesada, sino enfocarlo como un placer, como un momento de relax y de nutrición. Estés o no de vacaciones, estés en el trabajo, en la ciudad, trata de mantener esta actitud mental. Es un momento de calidad para ti. Todo tiene una razón y todos los momentos son perfectos para el aprendizaje.

Sea cual sea tu circunstancia, sigue adelante. Toma nota en tu diario personal de las dificultades que puedas estar teniendo y también de las dudas que puedan surgir.

Vamos a aprovechar cualquier reacción emocional que tengas durante el día y trabajar con ella. La vas poniendo en orden cronológico, poco a poco. Sin ninguna prisa, ni ningún objetivo que te presione, ve recabando la información de todo lo significativo que te contaron tu madre y tu padre durante tu gestación, o lo que vayas recordando de forma natural.

Luego, busca un rato en que puedas estar tranquilo/a y en que nada te vaya a interrumpir. Preferentemente, échate en la cama boca arriba, abriendo bien el pecho. Respira unas cuantas veces muy profundamente, para soltar cualquier expectativa, cualquier idea o preocupación que te ronde… date el tiempo necesario para sentirte completamente en paz. Si te apetece, arrópate con una sábana o con una mantita.

Ahora, conecta con la sensación (que se encuentra almacenada en algún rincón de tu psique) de estar en el útero de tu madre. Colócate en posición fetal y deja la mente en blanco, sólo pon atención en las sensaciones corporales. No tengas prisa en sentir nada y tampoco quieras dirigir lo que va a acontecer. Simplemente, ábrete a la experiencia. Que ocurra sola.

Cuando comiences a sentir esta sensación de recogimiento dentro del útero de tu madre, deja que pasen por tu cabeza las circunstancias por las que pasó tu madre durante tu gestación.

Recuerda lo que le pasó y luego toma conciencia de cómo esto te ha afectado.

Hazlo de episodio en episodio, dándole a cada uno el tiempo necesario para experimentar lo que sintió tu madre y luego cuál fue el efecto que experimentaste tú. Sin prisas.

Cuando hayas recorrido los acontecimientos significativos de estos 9 meses, recoge la sensación final que te quedó en el cuerpo. Y lo vas escribiendo en tu diario personal, con el orden que te apetezca, sin reglas ni responsabilidades, que no sea una tarea más a realizar, como tantas otras que inundan tu vida cotidiana. Tiene que ser algo fluido, liviano, que te apetezca, que quieras contactar íntimamente contigo mismo/a y con tus memorias corporales.

Realiza de forma espontánea una síntesis de todo cuanto vaya surgiendo en tu memoria… Siente si la escena que acontece es placentera o no. Y si te resulta familiar.

Ten en cuenta que esta situación seguramente está presente en muchos momentos de tu vida, a veces te acompaña de seguido y que puede reaparecer cuando menos te lo esperas… Apunta tus conclusiones en tu cuaderno.

 

Procura repetir el ejercicio anterior, metido en el agua de la bañera. O mar, río, lago, piscina que tengas en tu vida. Vuelve a alcanzar aquella sensación corporal final y luego trata de que el agua te lleve más allá… que diluya cualquier residuo corporal desagradable de tu gestación y que te transporte a una dimensión mayor: como si estuvieras en el útero del Universo, del Todo…

Puedes repetirlo tantas veces como te apetezca. La sensación de ser acogido, recogido, arropado por la misma Creación. Deja que esa sensación se impregne bien en tu cuerpo y en tu recuerdo. ¡Disfruta de ello!

¡Buenos días! Ya está abierta la inscripción para el Retiro de Meditación Mente-Corazón que tendrá lugar del 21 al 23 de Septiembre y que estará dirigido por Jesús Gil de Rozas. El encuentro se celebrará en Santa María de los Negrales, en la Calle San Pedro Poveda 2, de Alpedrete (Madrid). El precio será 190 euros, que incluyen el alojamiento en habitación individual y las comidas, desde la cena del viernes hasta la comida del domingo.

¿Qué vamos a hacer en este Retiro Mente-Corazón? Bueno, el objetivo es recuperar lo que se denomina como “mente del principiante”. Este concepto alude a una realidad de la que debemos darnos cuenta: que nada está fijado o determinado. Cada momento es nuevo y único, y podemos volver a vivirlo con la mente y la mirada inocente de un niño. Para ello debemos abandonar todas nuestras creencias, nuestros patrones de actuación habituales, nuestras expectativas… todo aquello que nos condiciona y que nos hace construir prejuicios.

Para reservar es muy sencillo: podéis llamar al teléfono de contacto de Philippus Thuban 914350290 o enviar un e-mail a info@philippusthuban.com

Para más información, podéis consultar nuestra página web: https://escueladeatencion.com/meditacion-mente-corazon/retiro-de-meditacion/

 

¡Os esperamos!

 

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Hoy en día, la gran mayoría de las personas viven en un mundo de información masivo, sintiéndose incapaces de manejar tanto volumen. Ante dicho exceso de información, deciden descansar en los medios de comunicación y otras autoridades para que les digan cuál es la información más importante y relevante para sus diversos ámbitos de interés.

Entonces se convierten inconscientemente, en esclavos de los intereses comerciales que les dicen que comer, que ver, qué moda llevar, como divertirse, qué estilo de vida llevar y como “matar” su valioso tiempo.

Es muy común escuchar la frase, “es que no tengo tiempo“. Todos tenemos las mismas 24 horas. Lo que la gente quiere decir, es que no saben como enfocar su atención en aquellos elementos esenciales para una vida exitosa y plena. Buscamos ocultar el desconocimiento con excusas que todos escuchan y nadie cree.

El éxito nunca ha sido producto de accidentes o de la suerte. Algunos, en su ingenuidad, al éxito de otros le llaman “suerte”. El éxito requiere aprendizaje, diseño, voluntad, acción y fluidez.

Si te interesa conocer cómo diseñar un mejor futuro para ti y los tuyos, aprende a hacerlo.

Te invitamos a DISEÑAR TU DESTINO, una experiencia de base científica. Sabio es quien reconoce la oportunidad y actúa sobre ella. Sin embargo, otros te dirán: “¡Que suerte tienes!”

 

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Muchas veces aparecen situaciones que no pueden ser resueltas desde la perspectiva humana solamente. Hay que subir un peldaño, verlo todo desde un lugar más amplio, como cuando subes una montaña y lo que veías abajo sigue ahí, pero pasa a ser un detalle dentro del amplio paisaje que ahora vislumbras. La distancia te hace tener una visión más real, todo se relativiza. Como resultado, el sufrimiento humano, del que no nos escapamos ninguno, puede transformarse en dolor de crecimiento o hasta en no-dolor. ¿Cómo si no, encajar pérdidas, injusticias, tragedias, locuras de la humanidad? Leer más

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¡Qué enorme efervescencia produce todo lo nuevo! El “subidón” aparece cuando te atreves a cruzar las fronteras conocidas, soltar el freno y salir del encogimiento que ofrece una seguridad tantas veces trillada. Es atravesar el pánico del territorio desconocido, atreviéndote a salir de un espacio demasiado familiar, demasiado cómodo y demasiado estrecho. El miedo nos coloca una barrera delante, nos cierra las puertas con potentes cerraduras y nos reduce a un espacio desproporcionadamente pequeño para nuestro verdadero potencial. Leer más

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¿Cómo te sientes respecto a estos recuerdos de tu vida? Como dice una amiga terapeuta: “El mejor amigo del hombre no es el perro, sino el papel y el lápiz.” Es importante que observes si sientes menos carga emocional con respecto a estos acontecimientos… Leer más